1. LA SOCIEDAD Y LAS INSTITUCIONES EN GRECIA:
1.1 EL OIKOS Y LA FAMILIA (Y LA MUJER), LA VIDA COTIDIANA:
1.2 LA VIVIENDA GRIEGA
2. LA EDUCACIÓN EN GRECIA: EL DESARROLLO Y LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
3. EL TRABAJO Y EL OCIO. EL OCIO Y LOS ESPECTÁCULOS:
4. LA RETÓRICA EN GRECIA
4.1.EL DERECHO GRIEGO
EL EJÉRCITO
LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Y URBANISMO
LAS INFRAESTRUCTURAS Y LA ECONOMÍA
LA RELIGIÓN GRIEGA
DIOSES Y CULTOS
COMPETENCIAS:
- Conocer cómo fue la familia, la vivienda, y la educación en Grecia.
- Saber como eran el trabajo y el ocio en Grecia
1. EL OIKOS Y LA FAMILIA: LA VIDA COTIDIANA:
1.1. LA VIDA FAMILIAR EN GRECIA:
Para los griegos, el Oikos, la familia, era la unidad social y religiosa cuya función principal era perpetuar el culto familiar. Los griegos se casaban para tener al menos un hijo varón que los cuidase en su vejez y los sepultase de acuerdo con los ritos. En algunas polis, como Esparta, el matrimonio era obligatorio, a fin de proporcionar ciudadanos al Estado.
EL MATRIMONIO:
El matrimonio legítimo comenzaba con la Engyesis, un acuerdo entre el pretendiente y el padre de la joven. Se estrechaban las manos, intercambiaban frases rituales ante algunos testigos y el padre ofrecía una dote. Este compromiso no se podía romper, ya que hacerlo constituía una ofensa a los dioses. Posteriormente se celebraba la ceremonia o "gamos".
En la Grecia clásica las mujeres no tenían derechos políticos ni jurídicos. No elegían a su marido, si no que su padre, hermano o abuelo lo hacía por ellas. La mujer casada gobernaba únicamente en su hogar y, como símbolo de autoridad doméstica, llevaba consigo las llaves de la despensa y la bodega. Solo salían con ocasión de algunas fiestas religiosas.
El marido tenía derecho a repudiar a su mujer mediante la devolución de la dote. La causa podía ser el adulterio o la esterilidad de la esposa. La mujer carecía de este derecho.
Los griegos tenían poco hijos. El aborto era legal con el permiso del padre del niño, y en el caso de las esclavas, su amo. Con frecuencia se abandonaba a los recién nacidos en una olla de barro que servía de féretro. En ocasiones, estos niños eran recogidos y criados como esclavos.
UNA BODA EN ATENAS:
Comenzaba la víspera con un sacrificio a los dioses protectores del matrimonio. La novia ofrecía sus juguetes y objetos que representaban su infancia y se bañaba en agua que le habían traído sus amigas de la fuente Caliroe. El día de gamos se celebraba otro sacrificio en la casa de la novia, decorada con olivo y laurel. La novia asistía vestida con sus mejores galas y adornada con un velo. Después tenía lugar el banquete, en el que las mujeres y los hombres se sentaban separados. Al anochecer una comitiva acompañaba a la novia a su nueva casa. Iba en un carro tirado por bueyes y conducido por un amigo del novio.
1.2. LA VIVIENDA:
La mayoría de los griegos vivían en casas muy pequeñas de una planta, dos o tres habitaciones, de pésima construcción y sin apenas condiciones higiénicas.
Solo los que podían permitírselo vivían en las zonas residenciales, donde las viviendas (oikia) eran mejores. El trazado de estas viviendas era cuadrado y las habitaciones daban a un patio interior porticado. A la planta superior se subía por una escalera exterior de madera. En la planta baja se encontraba el andron, la sala más lujosa de la casa, rícamente decorada con mosaicos y tapices frescos en las paredes. Además había un oikos o comedor, la bodega y el obrador, donde se hacía el pan.
En la planta superior se encontraban la cámara conyugal o talamos, y la zona donde vivían recluidas las mujeres, llamada gineceo.
2. LA EDUCACIÓN EN GRECIA:
La educación variaba mucho de unas polis a otras. En Esparta estaba a cargo del Estado, al igual que el resto de aspectos de su vida cotidiana. Los niños aprendían a leer y escribir, pero sobretodo se entrenaban para la guerra, ya que el objetivo era llegar a ser buenos hoplitas.
En Atenas el padre decidía la educación de su hijo hasta los dieciocho años, edad en la que comenzaba su vida cívica con el aprendizaje de las armas. En su más tierna infancia se ocupaban de ellos las madres nodrizas, que les contaban historias, leyendas y mitos. Después asistían a la escuela a la que acudían acompañados de un esclavo llamado pedagogo ("el que acompaña al niño"). La educación era privada y el proceso intervenían tres maestros: el gramático, el citarista y el pedotriba, que se encargaba de la cultura física.
LA ESCUELA DEL GRAMÁTICO:
El gramático enseñaba a leer y a escribir. Los alumnos aprendían primero de memoria las letras del alfabeto canturreando versos mnemotécnicos. Después aprendían a leer en voz alta, no se practicaba la lectura en silencio. Por último, practicaban la escritura sobre una tablilla de madera. Utilizaban reglas en forma de cruz para colocar las letras en línea y unas debajo de otras con exactitud (stoiquedon). Recitaban de memoria versos y fragmentos de Homero, al que consideraban el educador ideal, pues enseñaba todo lo que una persona debía saber.
En cuanto a la aritmética, aprendían los números, a contar, las cuatro operaciones básicas y algunos conceptos de fracciones simples.
LA MÚSICA:
La enseñanza de la música se hacía de oído, sin música escrita. Aprendían a tocar la cítara o la lira y el aulós. Al mismo tiempo que la música instrumental, aprendían a cantar las letras de antiguos poetas líricos.
Los jóvenes atenienses utilizaban su talento musical en las fiestas y en ceremonias religiosas, participando en coros y danzas.
LOS INSTRUMENTOS MUSICALES:
El aulós era un instrumento musical de viento que se solía utilizar en los recitales de poesía lírica. Estaba formado por dos tubos de caña, madera o marfil con varios orificios. El músico que lo tocaba se llamaba auleta.
La cítara era un instrumento de cuerda, el predilecto de Apolo. Para su fabricación se utilizaban caparazones de tortuga. Al cantor que se acompañaba con la cítara se le llamaba citaredo. De la palabra cíatara deriva la palabra guitarra.
EL DEPORTE:
la enseñanza de la gimnasia se hacía en la palestra, terreno deportivo al aire libre, cuadrado y rodeado de muros, con vestuarios y salas de descanso con bancos (exedras). La carrera pedestre se realizaba en el estadio.
El deporte por excelencia era la lucha, pero también se practicaba la carrera, el salto, el lanzamiento de disco y la jabalina, el boxeo y toda clase de ejercicios de flexibilidad. La gimnasia se concebía como un entrenamiento para la guerra.
3. EL TRABAJO Y EL OCIO:
El modo de vida ideal para la gente común en Grecia era la explotación de un terreno en propiedad, ya que los griegos identificaban la dependencia económica de un salario con la falta de libertad. En Atenas y en la mayoría de las ciudades se despreciaba especialmente el trabajo manual, a menudo a cargo de esclavos, y a los tenderos, aunque la industria y el comercio gozaban de mayor prestigio.
LA AGRICULTURA:
Los cultivos varían según las zonas, pero en general el suelo de la Hélade era pobre, y las técnicas agrícolas rudimentarias. Se cultivaban cereales, pero en cantidades insuficientes, por lo que era necesaria la importación. El olivo y la vid, en cambio, producían mayor rendimiento, pero el cultivo de frutales o de hortalizas no estaba muy extendido.
Salvo en algunas zonas, los griegos no contaban con buenos pastos, por lo que no se criaban bueyes ni caballos en abundancia, destinados preferentemente al trabajo agrícola. En cambio se criaban cerdos y proliferaban los rebaños de cabras, más apropiados para las duras condiciones del terreno.
EL SIMPOSION:
En el ámbito privado, la actividad de ocio preferida de los griegos era el simposion o banquete. Las fiestas familiares, religiosas o cualquier otro acontecimiento importante, solían terminar con una celebración de este tipo.
El banquete constaba de dos partes: la primera se dedicaba a la comida y en la segunda se bebía, principalmente vino mezclado con agua, y mientras se disfrutaba de las distracciones como adivinanzas, audiciones musicales, danza, juegos... Solo asistían los hombres. Las mujeres que aparecen representadas en las cerámicas son cortesanas, bailarinas o esclavas que sirven bebidas.
Por lo general, un huesped invitaba a los asistentes y corría con todos los gastos. Al llegar los invitados se descalzaban y pasaban a la sala del banquete, que era la más lujosa de la casa. A veces eran coronados con guirnaldas y se les ponían adornos en el pelo. La cena comenzaba con un aperitivo y una copa de vino, de la que bebían por turno los comensales, que comían reclinados en lechos. Los esclavos colocaban la comida ante ellos en mesas portátiles. Los desperdicios se los echaban a los perros. Durante la celebración se hacían frecuentes libaciones a los dioses, sobre todo a Dionisio.
Además de los espectáculos que amenizaban los banquetes, los griegos eran muy aficionados a los juegos de azar y también se entretenían paseando por la ciudad y conversando. Otras aficiones eran la caza y la pesca.
CONOCER LA VIDA DE LOS GRIEGOS EN SU CERÁMICA:
Junto a los motivos heróicos y mitológicos, en la decoración de la cerámica de la antigua Grecia no eran infrecuentes las escenas de la vida cotidiana, por lo que este arte constituye un testimonio de primera mano para conocer diversos aspectos de aquella cultura.
4. LA RETÓRICA EN GRECIA: RETORES Y ORADORES:
EL ARTE DE CONVENCER:
Uno de los rasgos más definitorios de la Antigüedad grecorromana, y que más la conecta con nuestra sociedad actual, es la importancia que se concedía a la palabra.
Hoy en día, gracias al desarrollo de los medios de comunicación, estamos acostumbrados a que se nos quiera convencer con los más diversos argumentos para que votemos a un determinado partido político, compremos cierto producto, elijamos una filosofía de vida o determinemos la culpabilidad o inocencia de una persona. Pero durante muchos siglos no ha sido así y, antes de la era contemporánea, es necesario remontarse a los tiempos de la democracia ateniense y de la República romana para encontrar los modelos de oratoria moderna.
En aquellas sociedades, las grandes decisiones políticas que se tomaban debatiendo en las asambleas de ciudadanos, y los conflictos privados o públicos se resolvían en el ágora o en el foro, donde un buen discurso con una adecuada exposición argumental podía inclinar la balanza de un lado u otro. Esta cultura del saber hablar en público nunca desapareció del todo y ha llegado hasta nuestros días, en los que ha recobrado su importancia.
SOFISTAS:
Los primeros oradores profesionales recibieron en Grecia el nombre d sofistas, "sabios", palabra que con el tiempo adquirió un matiz peyorativo que aún perdura, La razón es que, para muchos sofistas, el objeto de la elocuencia no era la verdad o el bien general, sino el éxito en el debate. Así, enseñaban a quien pudiera pagarles, los recursos dialécticos para alcanzar sus fines particulares, sin entrar en consideraciones éticas. Esto suscitó la preocupación de filósofos como Platón, que veía en la habilidad oratoria un potencial instrumento de manipulación.
4.1. LA RETÓRICA EN GRECIA
En la antigua Grecia existió desde muy pronto un gran respeto por la elocuencia. Ya en los poemas homéricos, encontramos intervenciones de personajes que narran con cuidado lenguaje los sucesos que han vivido o presenciado, o que se dirigen a otros para persuadirlos.
LOS ORÍGENES DEL ARTE DE LA PALABRA:
Los orígenes de la oratoria pueden remontarse a las reuniones de los consejeros de los reyes en la época más arcaica y, posteriormente, a los debates entre aristócratas en las oligarquías, pero, a medida que sectores más amplios de la población van accediendo al gobierno de las polis, la destreza al hablar en público se va revelando como algo fundamental. DE hecho, la "retorike tekne" (arte oratoria) va ligada a la democracia, pues tiene su apogeo al mismo tiempo que ésta, entre los siglos V y IV a.C., hasta que Atenas y toda Grecia caen bajo el control de Macedonia.
Tanto para participar en la vida pública de su ciudad como para acusar o defenderse en un juicio, el ciudadano de una polis debía saber hablar de forma eficaz y convincente. En los primeros tiempos el ejercicio de la palabra debió ser más bien intuitivo, condicionado por las facultades naturales del orador. Sin embargo, al consolidarse la democracia y surgir la necesidad de debatir en la Asamblea, la oratoria empezó a entenderse como una disciplina que podía aprenderse, y también como un género literario, ya que, como la poesía, aunque con un objetivo distinto, buscaba la belleza en la expresión y conmover al público.
En la Sicilia del siglo V a.C., en especial en la ciudad de Siracusa, se sucedían tiranías y democracias, lo que aumentaba los conflictos entre ciudadanos. El número de juicios fue tal que el orador Córax y su discípula Tisias recopilaron gran cantidad de discursos y sistematizaron el primer tratado de oratoria conocido los elementos que parecían funcionar mejor para convencer a los jurados. Tisias difundió su trabajo por el ámbito griego.
En la misma época aparecieron los sofistas, profesionales que formaban a los jóvenes en el arte de la elocuencia a cambio de buenos honorarios. Enseñaban que no hay una única verdad y, por tanto, las palabras son un instrumento de persuasión. Muchos sofistas se dirigieron a Atenas, cuyo régimen democrático favorecía el desarrollo de la oratoria.
TIPOS DE ORATORIA:
Según el ámbito y la finalidad a la que iba dirigida, había tres tipos distintos de oratoria: forense o judicial (dikanike), poítica (symbuleutike) y de exhibición (epideitike).
- La forense o judicial era la oratoria de que utilizaba en los juicios. En las polis griegas, un ciudadano que hubiera sido objeto de una acusación debía defenderse por sí mismo en el juicio, sin la intervención de un abogado, figura que no existía, por lo que lo más normal era recurrir a un experto escritor de discursos (logógrafos) para componer la defensa; luego, el interesado se prendía el discurso, que debía adecuarse a su personalidad, y lo pronunciaba ante los jueces. Era todo un espectáculo para los ciudadanos.
La acusación se presentaba por escrito, pero el procedimiento era oral, así que también el acusador (kategoros), que podía ser público o privado, debía prepara una buena alocución para persuadir a los jueces (dikastai). Estos no eran profesionales del derecho, sino ciudadanos voluntarios elegidos por sorteo, por lo que resultaban muy sensibles a la eficacia del discurso. Este tribunal era una mezcla entre nuestros jueces y los jurados actuales. - La oratoria política se desarrollaba en la asamblea. En la democracia ateniense no existían, en principio, políticos profesionales y todos los ciudadanos de pleno derechos podían participar en la toma de decisiones. Pro tanto, las capacidades oratorias eran muy valoradas socialmente y de la habilidad de los individuos para convencer a sus conciudadanos dependía su influencia en la comunidad. Naturalmente, los ciudadanos con mayor capacidad económica, con más tiempo y recursos para formarse como oradores, solían ser también los más influyentes, aunque hubo excepciones. En el ejercicio de la oratoria política, al contrario que en la judicial, era más difícil tener preparado un discurso y, de hecho, lo que estaba bien visto era que la intervención de un ciudadano fuera (o pareciera) improvisada.
- La oratoria de exhibición no tenía una aplicación tan práctica, ya que en ella el auditorio era un mero espectador que no debía tomar ninguna decisión sobre lo expuesto. podía desarrollarse en distintos ámbitos: ante grandes multitudes en festividades, en las que, por ejemplo, se pronunciaba un discurso a favor de una figura mitológica en una especie de juicio de ficción, en ceremonias públicas, como los discursos fúnebres en honor de los caídos en la guerra, que consolaban a los asistentes y fomentaban los valores de la polis, o en ámbitos privados como los banquetes, en los que el tema dependía del tipo de reunión. En estas ocasiones, el orador buscaba el lucimiento personal y hacía un uso abundante de recursos propios de la poesía, como las figuras retóricas.
"TECNOLOGÍA" FORENSE:
En los juicios,las intervenciones de las partes tenían una duración limitada que se medía mediante una "clepsidra", un sencillo e ingenioso reloj de agua que consistía en dos vasijas colocadas a distinta altura. El agua caía de una a otra a través de un agujero; el tiempo concluía cuando se vaciaba el recipiente superior.
El "kleroterion" servía para elegir a los miembros del tribunal. Este mecanismo tenía en el frente líneas de ranuras donde los ciudadanos que querían ser jueces introducían una ficha, y huecos verticales, por donde se echaban bolas negras y blancas. Cada bola negra eliminaba toda una fila de candidatos, la blanca la confirmaba.
Los veredictos se expresaban mediante votación. Para ello, utilizaban como voto piezas con el nombre del acusado (ostraka); las de culpabilidad solían tener un hueco en el centro.
ELABORACIÓN DEL DISCURSO:
Un orador (o logógrafo) debía, en primer lugar, encontrar y seleccionar las cuestiones y aspectos más adecuados para el discurso que debía preparar; este proceso se denominaba "héuresis". A continuación tenía que decidir el orden en el que iba a presentar a los elementos seleccionados, lo que se llamaba "taxis"; era importante empezar con argumentos medianamente fuertes, seguir con los menos consistentes y reservar para el final lo más contundentes. Después había que demostrar es estilo del discurso, pues el tipo de palabras, el orden con que se presentan y la presencia de mayor o menor cantidad de figuras literarias dependía de si se buscaba enseñar, deleitar o conmover al auditorio; esta tarea se llamaba "lexis". Luego llegaba la memorización, y por último la declamación ante el auditorio, para la que se tenían en cuenta aspectos como los gestos y la entonación, que debían ser acordes con el contenido.
PARTES O FASES DEL DISCURSO:
Los discursos solían constar de cuatro partes o fases:
- Un proemio destinado a conseguir la atención del auditorio, donde se anuncia la estructura del discurso y se fija el tema; en esta parte era habitual aportar argumentos de tipo moral (relativos al "ethos"), con los que el orador debía mostrar una intención honesta de llegar a la verdad.
- La diégesis exponía los hechos con claridad, de modo que preparaba al auditorio para la conclusión que se persigue con el discurso.
- La pistis desarrollaba los argumentos a favor de la tesis expuesta: se presentaban las pruebas, se establecían hipótesis verosímiles, se refutaba la tesis del contrario... Los argumentos que se exponían solían ser de tipo racional (relativos al "logos") con deducciones y analogías que apelaban a la razón.
- La parte final del discurso era el epílogo, en el que se ofrecía una conclusión y se intentaba conmover al auditorio; aquí eran comunes los argumentos de tipo emocional (relativos al "pathos"), con los que se buscaba generar sentimientos en los oyentes (indignación, compasión, vergüenza, confianza, odio...).
Un buen discurso debía lograr un equilibrio entre los tres tipos de argumentos: ethos, logos y pathos.
PRINCIPALES ORADORES:
Atenas fue la ciudad-Estado en la que más se desarrolló la oratoria. Allí acudían los oradores de renombre, como el sofista siciliano Georgias Leontinos, que asombró a los atenienses con su elocuencia, a la altura de sus exorbitantes honorarios. Su estilo influyó en numerosos oradores.
Lisias fue el logógrafo que más discursos forenses escribió, se caracterizaba por su facilidad para adaptar sus discursos al carácter de las personas para quienes los escribía.
Isócrates cultivó los discursos de exhibición y enseñó las técnicas retóricas; su propósito fue difundir los valores culturales atenienses.
Esquines se dedicó a los discursos políticos en favor de Filipo de Macedonia; su gran rival fue Demóstenes.
4. 2. EL DERECHO GRIEGO:
El derecho en Grecia adolecía de la misma falta de unidad que su territorio. Coexistían numerosas polis y otros estados independientes, como el reino de Macedonia, cada uno con sus sistema legal específico.
A esta circunstancia se sumaba que, en la cultura griega, subyacía la convicción de que los jueces debían dictar las sentencias de acuerdo con un "ideal de justicia", sin demasiada sujeción a una norma estricta. Más que una cuestión práctica con implicaciones concretas y materiales, como lo sería en Roma, se trataba de una noción abstracta que entraba en el terreno de la filosofía. Esto explica que los griegos nunca tuvieran una disciplina específica para las cuestiones legales y jurídicas, como el derecho romano, y que las aportaciones de la cultura griega en este campo tuviesen más que ver con los distintos sistemas políticos (oligarquía, monarquía, tiranía, democracia) o con reflexiones éticas.
Por otro lado, a menudo se juzgaban cuestiones sobre las que no había leyes escritas, sino que se aplicaba la costumbre o el criterio de los jueces. Esta indefinición tenía su reflejo en el funcionamiento procesal, ya que, por ejemplo, no solía haber penas estipuladas por ley, sino que estas eran propuestas por las partes y votadas después del veredicto por los jueces-jurados, que decidían de modo asambleario.
Esto explica que se conserve poca documentación sobre el derecho griego y que lo que se conoce provenga sobre todo de fuentes no estrictamente jurídicas, sino relacionadas con la oratoria, la filosofía y la literatura. Una excepción la constituyen las "Leyes de Gortina", una codificación legal de esa ciudad cretense que se ha conservado en una gran inscripción en piedra.
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