lunes, 10 de octubre de 2016

TEMA 4: LA HISTORIA DE ROMA. ROMA: DOCE SIGLOS DE HISTORIA. LA LEGENDARIA ROMA: ROMA, UNA CIUDAD DE LEYENDA

TEMA 4:  LA HISTORIA DE ROMA. ROMA: DOCE SIGLOS DE HISTORIA. LA LEGENDARIA ROMA: ROMA, UNA CIUDAD DE LEYENDA

4.1. EL MEDITERRÁNEO, CONFLUENCIAS DE CULTURAS
4.2. ROMA, UNA CIUDAD DE LEYENDA
4.3. EL SENADO Y EL PUEBLO DE ROMA
4.4. EL FIN DE LA REPÚBLICA
4.5. AUGUSTO, PRIMER EMPERADOR DE ROMA
4.6. EL ESPLENDOR DE LAS DINASTÍAS IMPERIALES
4.7. IBERIA, LA HISPANIA ROMANA


4.1. EL MEDITERRÁNEO, CONFLUENCIA DE CULTURAS:

4.1.1. ROMA: DE ALDEA A IMPERIO:
La civilización romana, apoyada en sus conquistas militares, acabó unificando culturalmente ese gran espacio en torno al mar Mediterráneo. Sin embargo, sus orígenes fueron muy modestos.
Roma suegió en el Lacio, región del centro de la península itálica. En el siglo VIII a.C., los latinos crearon varias aldeas a orillas del río Tiber en una zona conocida como las Siete Colinas. De la unión de estas aldeas surgió la ciudad de Roma.
Los latinos compartían en territorio peninsular con dos grandes civilizaciones que influyeron en su desarrollo: los etruscos, al norte, y las colonias griegas de la Magna Grecia, al sur.

EL DOMINIO SOBRE EL LACIO:
De la primera etapa de su historia, conocida como Monarquía y que, de acuerdo con la tradición, abarcaría desde el 753 a.C. hasta el 509 a.C., existen pocos datos fiables. Según las leyendas, durante este periodo Roma estuvo gobernada por siete reyes, el primero de los cuales sería el mítico Rómulo, el fundador de la ciudad. Los tres siguientes, de origen latino, aseguraron la supremacía de Roma sobre el Lacio, extendieron su territorio hasta el mar y construyeron el puerto de Ostia, vital para el comercio. Durante este periodo se produjo la alianza del Septimonium, un acuerdo que unía a las aldeas de las Siete Colinas.
Los tres últimos reyes fueron de origen etrusco, lo que revela que ese momento Etruria se impuso sobre los pueblos del Lacio. La influencia etrusca y el contacto comercial con las polis griegas de la Magna Grecia convirtieron a Roma en una ciudad-Estado próspera.

LA CONQUISTA DE ITALIA:
En el 509 a.C., los romanos establecieron una nueva forna de gobierno, la República, y empezaron su política expansionista.

  • Primero lograron, mediante guerras y pactos, la hegemonía sobre los pueblos vecinos. Se enfrentaron a sabinos, ecuos, volscos y etruscos, sus antiguos dominadores, a los que vencieron en el 369 a.C. en Veii, su ciudad más importante.
  • A principios del siglo IV a.C. los romanos sufrieron un revés, fueron conquistados por los galos asentados en el norte de Italia, y los pueblos sometidos aprovecharon la ocasión para sublevarse. Hasta mediados de siglo, Roma no volvió a dominar la situación.
  • En la segunda mitad  del siglo IV a.C. comenzó la conquista del sur de Italia. En primer lugar sometieron a los samnitas contra los que mantuvieron tres guerras y, ya en el siglo III a.C. lucharon contra los griegos de la Magna Grecia. La guerra más importante les enfrentó a Tarento, que se rindió en el 264 a.C.
LA CONQUISTA DEL MEDITERRÁNEO:
A mediados del siglo III a.C., Roma dominaba toda la península y se había convertido en uno de los Estados más poderosos de su entorno, entrando en conflicto con Cartago, que controlaba el sur del Mediterráneo. Ambas potencias se enfrentaron en las tres guerras púnicas:
  • La primera (264-241 a.C.) fue una guerra naval por el control de Sicilia, que acabó convirtiéndose en la primera provincia romana
  • La segunda guerra púnica (218 a.C. - 202 a.C.) tuvo como escenario la Península Ibérica, cuando Cartago intentó incrementar su poder en Hispania. El caudillo cartaginés Aníbal llegó a invadir Italiia pero fue finalmente vencido por Público Cornelio Escipión. Roma se extendió por el norte de África, el sur y este de la península Ibérica, el sur de Francia y el norte de Italia.
  • La tercera (149-146 a.C.) concluyó con la destrucción de Cartago y toda la región fue convertida en la nueva provincia de África
EL EJÉRCITO ROMANO:
El ejército fue un factor determinante en la expansión de Roma. Durante la monarquía estaba compuesto por por ciudadanos libres que dejaban sus ocupaciones para ir a la guerra, el armamento del que disponían era el que podían costearse, por lo que estaban excluidos los más pobres.
Este ejército ciudadano se reveló insuficiente cuando llegaron las grandes conquistas de finales de la República. Por esta razón, se empezó a aceptar a ciudadanos pobres a cambio de una paga y una parte del botín. Con esta nueva modalidad se contaba con un ejército profesional, pero bajo el riesgo de que las tropas pudieran ser más fieles al general que les pagaba que al Estado.
En el Imperio, se incorporaron a este ejército profesional ciudadanos de las provincias y, posteriormente se enroló también a bárbaros, que hacia finales del imperio constituían el contingente más numeroso.
La disciplina y las tácticas de las legiones romanas convirtieron a estas en una fuerza casi invencible. las armas y el equipo de los soldados fueron haciéndose cada vez más sofisticados. Sin embargo al final del Imperio la falta de recursos afectó también al ejército que contó con menos efectivos y equipos de peor calidad.

EL IMPERIO:
A mediados del siglo I a.C., julio Cesar anplió las fronteras de Roma. Ocupó la Galia y parte de de Britania. Su sucesor, Octavio Augusto, anexionó Egipto y concluyó la conquista de Hispania tras vencer a cántabros y astures en el 19 aC. Con él empieza el Imperio romano, un sistema político basado en la figura del emperador, que concentraba el poder militar, legislativo y religioso.
Durante el siglo I a.C. Roma se extendió por el norte de Europa hasta el el Rin y el Danubio, convirtió Britania en una provincia romana e incorporó el actual Marruecos, con el nombre de Mauritania. En el siglo III d.C., la mayor expansión tuvo lugar hacia el este: provincias de Arabia, Armenia y Mesopotamia; y en europa, la conquista de la Dacia, la actual Rumania.
A partir del siglo III, el Imperio comenzó a resquebrajarse: crisis económicas, dificultades para controlar un territorio tan extenso, anarquía y sublevaciones en el ejército. este caos obligó al emperador Diocleciano a dividir el imperio en dos: Oriente y Occidente. Volvió a unificarse con Constantino (313-337) y se separó definitivamente a finales del siglo IV con Teodosio.
En la parte occidental del Imperio, las invasiones de los pueblos bárbaros culminaron con la toma de Roma en el 476 d.C. El Oriente, con capital en constatinopla (la actual Estambul), continuó mil años más como Imperio bizantino,



4.2. ROMA, UNA CIUDAD DE LEYENDA:

4.2.1. HISTORIA DE ROMA: LOS ORÍGENES Y LA FUNDACIÓN DE ROMA:

El episodio del rapto de las sabinas pertenece a la historia más primitiva de Roma, a la época de la fundación de la ciudad.
Roma fue fundada en el siglo VIII a.C. (753 a.C.) por los latinos, en la actual región del LAcio, en el centro-oeste de la península Itálica. La península itálica se encontraba en una posición privilegiada en el centro del mar Mediterráneo (considerado desde la Antigüedad la cuna de la civilización), lo que favoreció su posterior expansión por Europa, en el norte de África y Asia occidental.

EL RAPTO DE LAS SABINAS: TEXTO DE TITO LIVIO: HISTORIA DE ROMA DESDE SU FUNDACIÓN:
Roma era ya tan fuerte que estaba a la altura de cualquiera de los Estados vecinos; pero debido a la falta de mujeres, se encontraba destinada a durar solo una generación. Entonces, por consejo del Senado, Rómulo envió una embajada a los pueblos vecinos para solicitar unas alianza y enlaces matrimoniales. La embajada no fue escuchada favorablemente en parte alguna. La juventud romana tomó a mal este desaire y la situación comenzó a apuntar claramente hacia una salida violenta. Rómulo disimula su resentimiento y organiza unos juegos en honor de Neptuno. Ordena que sean invitadas al espectáculo las poblaciones vecinas. Acudió mucha gente, atraída, además, por la curiosidad de ver la nueva ciudad. De los sabinos acudió la población en masa, mujeres e hijos incluidos.
cuando llegó la hora del espectáculo, se puso en marcha, según lo previsto, el golpe de fuerza: a una señal dada, los jóvenes romanos se lanzan a raptar a las doncellas. Desbaratado el espectáculo por el pánico, los padres de las doncellas escapan entristecidos, quejándose de la violación de las leyes de hospitalidad. En cuanto a las víctimas del rapto, no tienen esperanzas, ni es menor su indignación. Pero Rómulo los visitaba personalmente y les decía que ellas iban a ser sus esposas, iban a compartir todos sus bienes, su ciudadanía y lo que hay más querido para el género humano: los hijos.
Los ánimos de las raptadas se habían ya calmado mucho, pero precisamente entonces sus padres se sublevaron a sus compatriotas contra los romanos. Así, romanos y sabinos emprendieron la guerra. Entonces, las mujeres sabinas, por cuyo agravio se había originado esta guerra, se atrevieron a lanzarse en medio de una nube de flechas, irrumpiendo de través, para separar a los contendientes y poner fin a su furor. El gesto emociona a soldados y jefes. Se hace un silencio y una quietud súbita, después, los jefes se adelantan a establecer una alianza. No solo establecen la paz, sino que integran los dos pueblos en uno solo, en un reino común.
LOS  PUEBLOS DE LA PENÍNSULA ITÁLICA:

  • Los latinos era uno de los muchos pueblos que vivían en la primitiva península itálica. Estos pueblos, en su mayoría indoeuropeos (familia lingüística de origen común que se extiende desde la India hasta el occidente de Europa), fueron poblando el territorio itálico desde finales del segundo milenio a.C.
  • En el centro de la península se asentaron los umbros, los sabinos, los oscos y los latinos
  • En el centro-norte se encontraban los etruscos, que no eran de origen indoeuropeo.
  • Por el sur, a partir del siglo VIII a.C: penetraron los griegos, que fundaron colonias en lo que sería conocido como la Magna Grecia (sur de Italia y Sicilia).
  • El norte fue ocupado tiempo después por los galos, procedentes de la Galia (Francia).
LOS LATINOS Y LA CIUDAD DE ROMA:
En sus orígenes, los latinos eran un modesto pueblo de campesinos y pastores que habitaban en una región boscosa.
A comienzos del siglo VIII a.C. estas tribus amenazadas por otros pueblos vecinos, como los sabinos y los etruscos, se unieron en una confederación (alianza, unión, o pacto entre varias personas, entidades o estados) y se refugiaron en las siete colinas, que más tarde delimitarían la ciudad de Roma. El núcleo de esta Liga Latina fue el monte Palatino, donde, según la tradición, se fundó Roma.
La ciudad de Roma se encontraba en un enclave estratégico, que en buena medida contribuyó a su posterior expansión y riqueza.

MAPA

LA LEYENDA DE LA FUNDACIÓN:
Los datos históricos sobre la fundación de la ciudad de Roma son prácticamente inexistentes. Los historiadores y los poetas nos cuentan el origen de la ciudad y de la propia estirpe romana a través de leyendas, como la del rapto de las sabinas. Estas leyendas tenían como fin engrandecer el pasado de Roma y conectar su civilización con la cultura de uno de los pueblos más prósperos del momento: Grecia.
  • La leyenda de Eneas: según este relato, Eneas, héroe troyano hijo de la diosa Venus, huyó tras la derrota de Troya frente a los griegos. Tras vagar por el Mediterráneo, llegó a las costas del Lacio y se hizo con el poder. Su hijo fundó la ciudad de Alba Longa, centro de los asentamientos latinos hasta la fundación de Roma.
  • La leyenda de la fundación de Roma: según este mito, Rómulo y Remo, hijos del dios Marte y de una descendiente de Eneras, Rea Silvia, fueron abandonados en el río Tíber nada más nacer, pero una loba los salvó de la muerte y los crió. Cuando crecieron fundaron una ciudad en el mismo lugar en el que habían crecido. Tras una discusión, Rómulo mató a Remo y se convirtió en el primer rey de Roma.
Así nos cuenta el historiador Tito livio en su "historia de Roma" el sangriento episodio de la fundación de la ciudad.
"Rómulo y Remo quisieron fundar una ciudad en el lugar en el que habían sido abandonados y criados. Para que los dioses tutelares del lugar designarasen por medio de augurios al que daría su nombre a la nueva ciudad y al que mandaría en ella una vez fundada, Rómulo escogió el Palatino; Remo, el Aventino. Cuentan que Remo obtuvo augurio primero: seis buitres. Nada más anunciar el augurio, se le presentó doble número a Rómulo, y cada uno de ellos fue aclamado como rey por sus partidiarios. reclaman el trono basándose, unos en la prioridad temporal, y otros en el número de aves. Remo, para burlarse de su hermano, saltó las nuevas murallas y, acto seguido, Rómulo, enfurecido, lo mató a la vez que lo increpaba con estas palabras: "Así muera en adelante cualquier otro que franquee mis murallas".
La suerte hizo que Remo hizo que Roma se fundara en el monte Palatino y que recibiera el nombre de su fundador, Rómulo. La aldea originaría de Rómulo, conocida como Roma cuadrada, iría ampliando su perímetro hasta abarcar las siete colinas de la ciudad.

4.2.2. LA MONARQUÍA:

LOS SIETE REYES DE ROMA (753-509 a.C.):
Rómulo fue el primero de los siete  reyes que gobernaban la ciudad durante la Monarquía. Los cuatro primeros fueron monarcas latinos.

EJE TEMPORAL

A estos primeros reyes les sucedieron tres monarcas etruscos, de la poderosa familia de los Tarquinios. Los reyes etruscos procedían de una cultura mucho más desarrollada y convirtieron a la aldea que era Roma en una verdadera ciudad.

EJE TEMPORAL

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE LA MONARQUÍA:
La sociedad romana durante la Monarquía era aristocrática y esclavista. Dentro del grupo de ciudadanos libres, había dos clases diferenciadas:
  • Patricios: descendientes de los primeros fundadores de Roma. Estaban organizados en clanes o gentes, encabezados por un jefe (pater, de ahí la denominación de patricios). Ocupaban los cargos políticos y detentaban las riquezas.
  • Plebeyos: extranjeros de origen itálico que habían llegado a Roma tras su fundación. Aunque eran libres, no podían ocupar cargos políticos ni religiosos. Eran, por lo general, campesinos y artesanos.
El gobierno, por su parte, se organizaba en torno a una serie de instituciones:
  • El rey, que poseía todos los poderes (militar, legislativo, y religioso). Su cargo era vitalicio, pero, a diferencia de las monarquías modernas, no era hereditario, sino electivo.
  • El Senado, que estaba formado por patricios elegidos por un rey. Su función era asesorar al monarca y proponer al candidato al trono.
  • El pueblo, que se reunía en dos tipos de asambleas o comicios: los comicios curiados, formados por los patricios para elegir a los monarcas, y los comicios centuriados, integrados por patricios y plebeyos, con la función de designar los cargos de alto rango.


4.3. EL SENADO Y EL PUEBLO DE ROMA:

4.3.1. LA REPÚBLICA: LAS PRIMERAS CONQUISTAS:
La palabra república (res publica) significa "asunto público", es decir, aquello que afectaba a todos los ciudadanos, como el gobierno, las políticas, y las leyes.

UN NUEVO SISTEMA DE GOBIERNO:
Uno de los más importantes de la historia de Roma, la República, comenzó tras la expulsión del último de los reyes. Tarquinio el Soberbio, en el año 509 a.C., y se desarrolló hasta finales del siglo I a.C. El poder del Rey pasó a dos cónsules, que eran elegidos cada año entre los patricios.
Este período fue decisivo en la configuración de los que luego sería el Imperio por dos razones.

  • A lo largo de estos siglos, Roma desarrolló una política de expansión territorial que la llevaría a conquistar todo el Mediterráneo.
  • La política expansionista romana, unida a la desigualdad del sistema republicano, ocasionó numerosas fracturas sociales y políticas, que desembocaron en las guerras civiles del siglo I a.C. y en el propio final del sistema republicano. Por un lado, los patricios disponían de todo el poder político y económico. Por otro lado, los plebeyos no tenían acceso al gobierno y se habían empobrecido. Los plebeyos se sublevaron y los patricios tuvieron que recompensarles económicamente y crear una nueva magistratura exclusivamente plebeya: el tribuno de la plebe.
LA CONQUISTA DE ITALIA:
La política expansionista romana se inició en el Lacio y se extendió al resto del suelo itálico.

CUADRO

DE LA PENÍNSULA ITÁLICA AL MEDITERRÁNEO:
A finales del siglo III., Roma dominaba toda la península itálica y era una de las potencias más poderosas del Mediterráneo. La otra gran potencia era el Imperio cartaginés, cuya capital, Cartago, se encontraba en la costa norte de lo que hoy es Túnez. Los cartagineses dominaban Sicilia, el sur de la península ibérica y el norte de África. A lo largo de más de un siglo, romanos y cartagineses se enfrentaron en crudas batallas, conocidas como guerras púnicas (de púnico, "cartaginés").

CUADRO

Quedaba fuera del dominio romano la parte oriental del Mediterráneo. Durante un siglo, los romanos lucharon en las guerras macedónicas contra las monarquías helénicas y extendieron su dominio a Grecia.

GRANDES VICTORIAS... Y ALGUNAS DERROTAS:
Las sucesivas conquistas romanas no se produjeron sin grandes derrotas. A comienzos del siglo IV., cuando los galos del norte invadieron Italia por primera vez, los romanos fueron derrotados en la batalla del río Alia, cercano a Roma. El enemigo avanzó hacia la ciudad y la saqueó por entero, con excepción del capitolio. cuenta la leyenda que los galos intentaron un ataque nocturno al monte capitolino, pero las ocas que estaban encerradas en el recinto sagrado dedicado a Juno empezaron a graznar y avisaron a los romanos del ataque. gracias a las ocas (capitolinas), lograron salvar el Capitolio.

LA CONQUISTA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA:
Tras la segunda guerra púnica, los romanos tuvieron vía libre para expandirse por la península Ibérica. La conquista comenzó desde el litoral mediterráneo hacia el interior y el norte. Se encontraron con la fuerte resistencia de los pueblos ibéricos (los lusitanos y los celtíberos), aunque finalmente lograron someterlos.
En el siglo I a.C. los únicos pueblos hispanos que no estaban bajo dominio romano eran los del norte: cántabros, astures y vascones

EL VENCEDOR VENCIDO:
Las grandes conquistas de Roma y su contacto con otras civilizaciones cambiaron la sociedad y la mentalidad romanas. Sin duda, la civilización que más influencia ejerció sobre Roma fue la griega. Los romanos quedaron fascinados por su cultura y comenzaron a imitar su arte, su literatura y su forma de vida, hasta el punto de que la sociedad romana sufrió un proceso de helenización. El político conservador Marco Porcio Catón llegó a denunciar esta transformación de los viejos ideales romanos con estas palabras: "Cuanto más se ensancha nuestro imperio, más me estremezco por temor a que todo esto nos esclavice en lugar de hacernos nosotros sus dueños".


IBERIA:
Antes de la llegada de fenicios, griegos y cartagineses, la Península Ibérica estaba habitada por un mosaico de pueblos, entre los que se destacan dos grandes grupos: íberos y celtas.
Los íberos vivían en una franja mediterránea y el sur peninsular. Conocieron un período de auge en el siglo VII a.C. Levantaban ciudades fortificadas en lugares elevados y sus actividades económicas eran la agricultura (cereales, vid y olivo), la ganadería, la metalurgia, y el comercio. Utilizaron la escritura y desarrollaron un arte notable, del que se conservan figurillas de bronce y esculturas como la Dama de Elche o la Dama de Baza.
Mención especial merece la cultura de Tartessos, que vivió su esplendor entre los siglos VIII y VI a.C., en un territorio que se prolongaba desde el Algarve a la costa de Almería. Su economía se basaba en la metalurgia de la plata, el cobre y el estaño. De su cultura conservamos los tesoros de Carambolo y de Aliseda, que muestran la influencia oriental. Griegos y fenicios tuvieron una estrecha relación comercial y cultural con Tartessos, que sucumbió al poder cartaginés en el año 525 a.C.
Los celtas habitaban la zona central, el norte y el oeste de la Península Ibérica. De origen indoeuropeo, llegaron hacia el año 1100 a.C. Se organizaban en tribus y su economía se basaba sobre todo en la ganadería. No conocían la escritura y de su arte conservamos piezas de orfebrería y los verracos, toros de piedra que tenían una función protectora.
La colonización fenicia tuvo como objetivo controlar las rutas de los metales. Fundaron la ciudad de Gadir (Cádiz) y se establecieron en la costa andaluza. Los griegos se instalaron sobretodo en el sudeste y levante peninsular. La colonia griega mejor conservada es Emporion (Ampurias), en la actual provincia de Gerona.
La expansión de fenicios y griegos acabó cuando se produjo la irrupción de los cartagineses. En un primer momento la finalidad de las colonias cartaginesas era comercial, pero en el siglo III a.C., durante las guerras púnicas, que los enfrentaron a Roma, su propósito fue militar, ya que el control de la Península era determinante estratégicamente. Su colonia más importante fue Carthago Nova (Cartagena).
El nombre de Hispania procede del líder militar cartaginés Amilcar Barca, qué comenzó a llamar a la Península Ibérica Is-banya (tierra de conejos), ya que le sorprendió su abundancia, teniendo en cuenta que en el norte africano, del que él provenía, eran muy escasos. Más tarde los romanos lo adoptaron como Hispania.

LA CONQUISTA DE HISPANIA POR LOS ROMANOS:
Los romanos comenzaron a ocupar la Península IBérica por razones estratégicas en el contexto de su enfrentamiento con Cartago. La conquista duró 200 años y se desarrolló en varias fases.

CONSECUENCIAS DE LAS GUERRAS PÚNICAS:
Tras su derrota en la primera guerra púnica, los cartagineses decidieron conquistar la Hispania con el fin de obtener recursos (plata, oro y otros metales) para pagar las indemnizaciones de guerra impuestas por Roma.
En el año 237 a.C. Amílcar Barca, al frente de un poderoso ejército, llegó a Gadir (Cádiz), donde instalaron su base de operaciones. Muerto Amílcar, le sucedió su yerno Asdrúbal, que continuó la expansión cartaginesa y fundó Cartagho Nova (Cartagena).
Para detener este avance, Roma firmó en el 226 a.C. un tratado con los cartagineses que delimitaba las respectivas áreas de influencia en Hispania, cuya frontera se estableció en el Río Ebro. La toma de Sagunto, aliada de Roma, por Aníbal Barca (219 a.C.) provocó la ruptura del tratado y supuso el comienzo de la segunda guerra púnica. La victoria fue para el general romano Plubio Cornelio Escipión, quién logró atraerse a los jefes locales, que antes habían ayudado a los cartagineses. En el año 209 a.C., tomó Cartagho Nova y poco después Gadir, en 206.
Una vez vencidos y expulsados los cartigeneses, comenzó la ocupación romana de Hispania.

LA RESISTENCIA CONTRA LOS ROMANOS:
Del mismo modo que sucediera en la guerra contra los cartagineses, los romanos supieron aprovechar las rivalidades que enfrentaban a los distintos pueblos que poblaban la Península Ibérica. Como consecuencia, los hispanos mantuvieron con los ejércitos de Roma una lucha muy desigual, con frente desunido, desorganizado, y falto de disciplina.
_ La guerra contra los lusitanos, desarrollada entre el 154 y el 133 a.C., resultó especialmente dura por la tenaz resistencia que ofrecieron las guerrillas capitaneadas por Viriato.
Las victorias de los lusitanos pusieron de manifiesto la vulnerabilidad del ejército romano ante un enemigo motivado y conocedor del terreno, y convirtieron a Viriato en un símbolo de la lucha contra la dominación, lo que animó a otros pueblos al levantamiento.
Finalmente, Viriato fue asesinado en el año 139 a.C. por sus hombres de confianza, probablemente sobornados por Roma.
_ Las guerras contra los celtíberos tuvieron lugar entre el 143 y el 133 a.C., año en que la ciudad de Numancia (Soria) fue destruida por los romanos tras un largo asedio. En su campaña para dominar la Celtiberia, Roma obtuvo el apoyo de los vascones, que rivalizaban con los celtíberos por las ricas tierras del norte del Ebro.
_ Guerras contra cántabros y astures: La conquista de Hispania se completó definitivamente en tiempos del emperador Octavio Augusto, tras el sometimiento de galaicos, astures, cántabros y vascones entre el 29 a.C. y el 19 a.C. El propio emperador dirigió una campaña encarnizada al mando de las tropas.

La población indígena fue poco a poco adaptándose a la vida romana en lo que se conoce como proceso de romanización, es decir, la asimilación de la cultura romana. En este proceso el latín se impuso como lengua común.

4.3.2. LA REPÚBLICA: INSTITUCIONES Y CLASES SOCIALES:

LAS INSTITUCIONES REPUBLICANAS:
Para evitar el abuso de poder, el gobierno pasó a ser ejercido por dos magistrados llamados cónsules quienes, junto a otras magistraturas creadas posteriormente, integraron la cerrera política de los romanos, el cursus honorum:

CUADRO

Estas magistraturas tenían carácter temporal y electivo; y eran colegiadas, es decir, cada cargo los desempeñaban dos o más personas para evitar la concentración de poder. Además, ningún magistrado cobraba sueldo.

  • El Senado: estaba integrado por antiguos magistrados, que ocupaban su cargo de senadores de forma vitalicia. Sus funciones eran aconsejar a los magistrados, sancionar las decisiones de los comicios y dirigir la política económica y exterior.
  • Las asambleas: los comicios curiados pasaron a tener una función simbólica, mientras que los centuriados se convirtieron en la asamblea más importante, porque compartían la política exterior con el Senado. Tras las reivindicaciones de la plebe, se crearon los comicios tribunicios, organizados por tribus.
SPQR:
Durante la República, las siglas SPQR (Senatus Populusque Romanus, "El Senado y el pueblo de Roma") se convirtieron en la divisa del Estado romano. El lema simbolizaba el equilibrio de las dos grandes instituciones de gobierno: el Senado y las asambleas del pueblo. El Senado era el cuerpo legislativo de Roma, pero todas las leyes debían ser aprobadas por las asambleas del pueblo (comicios).
Todavía hoy estas siglas forman parte del actual escudo de armas de la ciudad de Roma.

LAS CLASES SOCIALES EN LA REPÚBLICA:

Los ciudadanos romanos pertenecían a una categoría social por nacimiento y según sus derechos legales y sus riquezas. La pirámide social durante la República estaba claramente definida:

  • Patricios: Descendientes de los primeros fundadores de Roma. Estaban organizados en clanes o gentes, encabezadas por un jefe (pater, de ahí la denominación de patricios). Ocupaban los cargos políticos y detentaban las riquezas.
  • Plebeyos: extranjeros de origen itálico que habían llegado a Roma tras su fundación. Aunque eran libres, no podían ocupar cargos políticos ni religiosos. Eran por lo general campesinos y artesanos.
  • Libertos: Esclavos que habían conseguido la libertad (manumisión) mediante su compra o por sus méritos. No eran ciudadanos de pleno derecho y llevaban como signo un gorro llamado píleo.
  • Clientes: eran libres, pero con una relación de dependencia con un señor o patrono, del que recibían protección.
LA LUCHA CONTRA LAS DESIGUALDADES:
El desequilibrio de las instituciones de gobierno republicanas para evitar abusos y desigualdades era solo aparente pues los derechos y deberes de patricios y plebeyos no eran equiparables.
Fruto de las desigualdades sociales, en el año 494 a.C. los plebeyos dejaron de trabajar y emprendieron una marcha hasta el Monte Sacro, en Roma, anunciando que no volverían a sus tareas hasta que no se les reconocieran sus derechos. Las consecuencias de esta decisión fueron graves para la ciudad de Roma, por lo que el Senado tuvo que ceder e incluyó una nueva magistratura exclusivamente plebeya: el tribunado o tribuno de la plebe.
Los tribunos de la plebe solo podían ser elegidos entre candidatos plebeyos y su única función eran velar por los intereses de la plebe. para lo que disponían de derecho de veto sobre cualquier decisión del Senado. Además, para evitar enfrentamientos con los patricios, los tribunos de la plebe eran considerados inviolables, es decir, quien se atreviera a atentar contra su vida sería condenado a muerte.

LAS PRIMERAS LEYES:
El hecho de no tener un código legal escrito fue un problema para la República romana. Hasta entonces, los patricios actuaban como jueces y aplicaban normas no escritas heredadas de la tradición ("mores maiorum", "costumbres de los antepasados"), algo que resultaba muy peligroso y arbitrario, sobre todo para los plebeyos. En el 451 a.C., tras las demandas de la plebe, se redactó el primer código legal romano. La Ley de las Doce tablas, que fue expuesta públicamente en el foro romano.

LA GUERRA SOCIAL Y LA CREACIÓN DE LA NACIÓN ROMANA:
La Roma republicana tuvo que idear una situación jurídica para los pueblos itálicos que vivían fuera de la ciudad de Roma, pero sometidos a ella.
En un principio, Roma era una ciudad-estado y solo tenían derecho a la ciudadanía romana los que vivían en el territorio urbano. La conquista de nuevos territorios durante la república, creó un grave problema de desigualdad entre los habitantes de la península Itálica, que no tenían derecho a la ciudadanía pero veían como sus territorios eran ocupados por colonos romanos.
Sus respuesta llegó en forma de sublevación y luego de guerra. En el 91 a.C. se inició la guerra social, que llegó a ser tan intensa que el Estado romano no tuvo más remedio que ceder ante las demandas de los afectados.
Roma pasó así de ser una ciudad-estado con colonias a una nación formada por un conjunto de municipios organizados de acuerdo con el modelo de "urbs" de Roma. a partir de entonces, todos los habitantes de la Península Itálica que no fueran esclavos tuvieron derecho a la ciudadanía romana.

DURA LEX, SED LEX:
Dura lex, sed lex ("la ley es dura, pero es la ley"). Esta expresión, procedente del derecho romano, expresaba la necesidad de respetar las leyes escritas, que, aunque duras, eran necesarias porque garantizaban la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos.


4.3.3. EL FIN DE LA REPÚBLICA:

LA CRISIS DE LA REPÚBLICA ROMANA:
A finales del siglo II a.C:, Roma era ya el poder hegemónico del Meditereráneo. Sin embargo, las instituciones republicanas, que tanto habían contribuido a las conquistas, se mostraban insuficientes para administrar sus inmensos dominios y mantener la estabilidad dentro del territorio romano.
La crisis no se hizo esperar y el siglo I a.C. desembocó en el período más convulso de la historia de Roma, protagonizado por varias guerras civiles.

UN NUEVO ORDEN SOCIAL:
Las conquistas políticas de los plebeyos durante los primeros siglos de la República lograron la equiparación de derechos entre éstos y los patricios. Así, las diferencias entre los ciudadanos ya no residían en su clase social de origen, sino en sus riquezas.

CUADRO



4.4. EL IMPERIO ROMANO

4.4.1. AUGUSTO, PRIMER EMPERADOR DE ROMA




4.4.2. EL ESPLENDOR DE LAS DINASTÍAS IMPERIALES


4.5. IBERIA, LA HISPANIA ROMANA:

IBERIA:
Antes de la llegada de fenicios, griegos y cartagineses, la Península Ibérica estaba habitada por un mosaico de pueblos, entre los que se destacan dos grandes grupos: íberos y celtas.
Los íberos vivían en una franja mediterránea y el sur peninsular. Conocieron un período de auge en el siglo VII a.C. Levantaban ciudades fortificadas en lugares elevados y sus actividades económicas eran la agricultura (cereales, vid y olivo), la ganadería, la metalurgia, y el comercio. Utilizaron la escritura y desarrollaron un arte notable, del que se conservan figurillas de bronce y esculturas como la Dama de Elche o la Dama de Baza.
Mención especial merece la cultura de Tartessos, que vivió su esplendor entre los siglos VIII y VI a.C., en un territorio que se prolongaba desde el Algarve a la costa de Almería. Su economía se basaba en la metalurgia de la plata, el cobre y el estaño. De su cultura conservamos los tesoros de Carambolo y de Aliseda, que muestran la influencia oriental. Griegos y fenicios tuvieron una estrecha relación comercial y cultural con Tartessos, que sucumbió al poder cartaginés en el año 525 a.C.
Los celtas habitaban la zona central, el norte y el oeste de la Península Ibérica. De origen indoeuropeo, llegaron hacia el año 1100 a.C. Se organizaban en tribus y su economía se basaba sobre todo en la ganadería. No conocían la escritura y de su arte conservamos piezas de orfebrería y los verracos, toros de piedra que tenían una función protectora.
La colonización fenicia tuvo como objetivo controlar las rutas de los metales. Fundaron la ciudad de Gadir (Cádiz) y se establecieron en la costa andaluza. Los griegos se instalaron sobretodo en el sudeste y levante peninsular. La colonia griega mejor conservada es Emporion (Ampurias), en la actual provincia de Gerona.
La expansión de fenicios y griegos acabó cuando se produjo la irrupción de los cartagineses. En un primer momento la finalidad de las colonias cartaginesas era comercial, pero en el siglo III a.C., durante las guerras púnicas, que los enfrentaron a Roma, su propósito fue militar, ya que el control de la Península era determinante estratégicamente. Su colonia más importante fue Carthago Nova (Cartagena).
El nombre de Hispania procede del líder militar cartaginés Amilcar Barca, qué comenzó a llamar a la Península Ibérica Is-banya (tierra de conejos), ya que le sorprendió su abundancia, teniendo en cuenta que en el norte africano, del que él provenía, eran muy escasos. Más tarde los romanos lo adoptaron como Hispania.

LA CONQUISTA DE HISPANIA POR LOS ROMANOS:
Los romanos comenzaron a ocupar la Península IBérica por razones estratégicas en el contexto de su enfrentamiento con Cartago. La conquista duró 200 años y se desarrolló en varias fases.

CONSECUENCIAS DE LAS GUERRAS PÚNICAS:
Tras su derrota en la primera guerra púnica, los cartagineses decidieron conquistar la Hispania con el fin de obtener recursos (plata, oro y otros metales) para pagar las indemnizaciones de guerra impuestas por Roma.
En el año 237 a.C. Amílcar Barca, al frente de un poderoso ejército, llegó a Gadir (Cádiz), donde instalaron su base de operaciones. Muerto Amílcar, le sucedió su yerno Asdrúbal, que continuó la expansión cartaginesa y fundó Cartagho Nova (Cartagena).
Para detener este avance, Roma firmó en el 226 a.C. un tratado con los cartagineses que delimitaba las respectivas áreas de influencia en Hispania, cuya frontera se estableció en el Río Ebro. La toma de Sagunto, aliada de Roma, por Aníbal Barca (219 a.C.) provocó la ruptura del tratado y supuso el comienzo de la segunda guerra púnica. La victoria fue para el general romano Plubio Cornelio Escipión, quién logró atraerse a los jefes locales, que antes habían ayudado a los cartagineses. En el año 209 a.C., tomó Cartagho Nova y poco después Gadir, en 206.
Una vez vencidos y expulsados los cartigeneses, comenzó la ocupación romana de Hispania.

LA RESISTENCIA CONTRA LOS ROMANOS:
Del mismo modo que sucediera en la guerra contra los cartagineses, los romanos supieron aprovechar las rivalidades que enfrentaban a los distintos pueblos que poblaban la Península Ibérica. Como consecuencia, los hispanos mantuvieron con los ejércitos de Roma una lucha muy desigual, con frente desunido, desorganizado, y falto de disciplina.
_ La guerra contra los lusitanos, desarrollada entre el 154 y el 133 a.C., resultó especialmente dura por la tenaz resistencia que ofrecieron las guerrillas capitaneadas por Viriato.
Las victorias de los lusitanos pusieron de manifiesto la vulnerabilidad del ejército romano ante un enemigo motivado y conocedor del terreno, y convirtieron a Viriato en un símbolo de la lucha contra la dominación, lo que animó a otros pueblos al levantamiento.
Finalmente, Viriato fue asesinado en el año 139 a.C. por sus hombres de confianza, probablemente sobornados por Roma.
_ Las guerras contra los celtíberos tuvieron lugar entre el 143 y el 133 a.C., año en que la ciudad de Numancia (Soria) fue destruida por los romanos tras un largo asedio. En su campaña para dominar la Celtiberia, Roma obtuvo el apoyo de los vascones, que rivalizaban con los celtíberos por las ricas tierras del norte del Ebro.
_ Guerras contra cántabros y astures: La conquista de Hispania se completó definitivamente en tiempos del emperador Octavio Augusto, tras el sometimiento de galaicos, astures, cántabros y vascones entre el 29 a.C. y el 19 a.C. El propio emperador dirigió una campaña encarnizada al mando de las tropas.

La población indígena fue poco a poco adaptándose a la vida romana en lo que se conce como proceso de romanización, es decir, la asimilación de la cultura romana. En este proceso el latín se impuso como lengua común.







Historia de Roma: La República romana


Historia de Roma: El Imperio Romano


El comienzo del Imperio romano


Yo, César



Julio César - El Imperio Romano


César y el gran asedio


Roma, del Caos al orden  - Octavio Augusto, el nacimiento del Imperio romano



El fin del Imperio Romano


El último emperador romano


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Armamento y tecnología militar de griegos y romanos


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El Emperador Comodo I, Marco Aurelio y el falso emperador



El emperador Comodo 2º, El regreso a Roma




















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