5.1. LA SOCIEDAD Y LAS INSTITUCIONES DE GOBIERNO EN ROMA
5.1.1. ROMA, EL CENTRO DEL MUNDO
5.2. EL EJÉRCITO ROMANO
5.3. LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Y URBANISMO
5.4. LAS INFRAESTRUCTURAS Y LA ECONOMÍA
5.5. LA VIVIENDA ROMANA
5.5.1. LA RURALIZACIÓN DEL MUNDO ROMANO
5.6. LA FAMILIA ROMANA
5.7. LA MUJER ROMANA.
5.8. LA EDUCACIÓN: EL DESARROLLO Y LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
5.9. ROMA Y LA ORATORIA
5.10. EL DERECHO ROMANO
5.11. LOS ORADORES ROMANOS DE HISPANIA
5.12. EL TRABAJO Y EL OCIO. EL OCIO Y LOS ESPECTÁCULOS: PAN Y CIRCO
5.13. LA RELIGIÓN ROMANA: LAS DIVINIDADES Y EL CALENDARIO. ORGANIZACIÓN DEL DÍA, LA SEMANA Y EL AÑO.
5.14. NUEVOS DIOSES Y NUEVOS CULTOS
5.15. EL ARTE DE LA ADIVINACIÓN
5.16. LA MUERTE Y EL MAS ALLÁ
5.17. ROMA EN HISPANIA
5.18.
CUESTIONES PREVIAS:
¿Cuales fueron los primeros grupos sociales de la Roma arcaica?
¿Cómo se estructuraron las leyes en Roma?
Explica cómo era el sistema romano de magistraturas y votaciones
Explica cómo era el sistema romano de alianzas y por qué tuvo tanto éxito
¿Cambió el sistema romano de gobierno según se fue ampliando su territorio?
TEMA 5: SOCIEDAD, PODER Y VIDA COTIDIANA EN ROMA: EL SENADO Y PUEBLO DE ROMA
5.1. LA SOCIEDAD Y LAS INSTITUCIONES DE GOBIERNO EN ROMA.
5.1.1. ROMA, EL CENTRO DEL MUNDO:
La historia de Roma es el relato de una pequeña ciudad que llegó a dominar la mayor parte del mundo conocido de su época, convirtiéndose en el corazón de un gran imperio centralizado.
ORÍGENES MODESTOS:
Se cree que Roma se originó por la fusión de un grupo de aldeas aisladas del LAcio.vLa población de estas aldeas era latina en su mayoría; por tanto, la leyenda de Eneas y los troyanos fue una creación posterior para enlazar los orígenes de Roma con la prestidiosa cultura griega.
Al principio, Roma estuvo gobernada por reyes (en latín rex, rey), que probablemente no eran mucho más poderosos que los nobles sovre los que gobernaban. Las ciudad estaba emplazada junto al río Tiber, en nun cruce de caminos que debió favorecer su crecimiento.
Según aumentaba en importancoa, atrajo a nuevos pobladores, que fueron denominados plebe (en latín, plebeii, plebeyos), mientras que los descendientes de los antiguos pobladores se denominaron patricii, patricios, y constituyeron la nobleza tradicional de Roma.
Entro los siglos VII y VI a.C., la ciudad fue dominada por los etruscos, como sugiere la trdición de que los tres últimos reyes pertenecieron a ese pueblo; la influencia de la cultura etrusca sobre Roma fue importantísima. En una evolución similar a la que se dio en las polis griegas, la monarquía fue reemplazada por una nueva forma de gobierno, la República, que se apoyaba en magistraturas y leyes gestionadas por el Senado y aprobadas por las asambleas del pueblo (comitia). Dichas leyes (mores maiorum, las costumbres de los antepasados) no estaban escritas al principio, lo que provocaba conflictos. Esto llevó a la redacción de la Lex Duodecim Tabalarum (ley de las XII tablas), para la que, supuestamente, una embajada romana acudió a Atenas en busca de fuentes legales.
El nuevo Estado se gobernaba por magistrados, entre los que podemos distinguir:
- Consules: era el cargo principal y tenía grandes prerrogativas, aunque su mandato solo duraba un año y era ejercido siempre por dos personas, para evitar acumulación de poder.
- Censores: Establecían el censo de ciudadanos y sus posesiones, aspecto fundamental para la recaudación de impuestos.
- Pretores: Presidían los tribunales
- Ediles: Se encargaban del orden público y la organización de las festividades y juegos
- Cuestores: controlaban los fondos públicos y la organización de las festividades y juegos
- Cuestores: Controlaban los fondos públicos, tanto civiles como militares.
- Tribunos de la plebe: intercedían por los plebeyos ante posibles injusticias.
Las magistraturas se nutrieron principalmente de miembros del senado, que al principio fue un órgano consultivo de la monarquía, pero que durante la República se convirtió en el centro del gobierno.
En los comitia el pueblo votaba por centurias, división interna de las cinco clases sociales romanas por nivel de riqueza. Las centurias llegaron a ser 373; sin embargo, votaban en primer lugar las clases más adineradas, y una vez que se llegaba a una mayoríade 187 votos, no se continuaba la votación. Las demás centurias, que representaban a la mayoría de la población, nunca tuvieron peso en las votaciones, y por ese motivo, la República romana, más que a una democracia al estilo ateniense, se parecía a una oligarquía.
DIVIDE Y VENCERÁS:
Tras liberarse de la dominación etrusca, el propósito de hacer más seguras sus fornteras y conseguir tierras para su creciente poblaación enfrentó a Roma con las ciudades cercanas. Las victorias sobre sus vecinos acrecentaron su poder e inauguraron un política de expansión, basada en su situación estratégica y su poderío militar.
Tras doninar a latinos y sabinos, Roma se extendió por Etruria y los territorios de otros pueblos itálicos, como los samnitas, y más tarde conquistó las ciudades griegas del sur de Italia. La fórmula de si éxito fue la relación que establecieron con lospueblos conquistados, ya que no trataron a todos por igual: en algunos casos incorporaban a las ciudades conquistadas al Estado romano, convirtiéndolas en municipia (poblaciones con habitantes de ciudadanía romana); en otros establecían alianzas en las que los federati (aliados) disfrutaban de algunos derechos y de la protección de roma., y también fun daban colonias con ciudadanos romanos, que funcionaban como municipios, o con ciudadanos latinos, que tenían un régimen semejante al de los aliados. Esta política de "divide y vencerás" fue eficaz, ya que los diferentes territorios no podían relacionarse directamente entre sí, sino por medio de los romanos, y sus diferentes consiciones hacían difícil que no tuvieran intereses comunes que los unieran contra Roma. Además, la administración romana demostró su eficiencia y produjo un largo periodo de paz y prosperidad.
Convertida la República romana en el gran poder territorial en Italia, era inevitable el choque con la otra potencia del Mediterráneo occidental, Cartago, a la que derrotó en tres guerras. Tras la primera guerra, Roma obtiene sus primeros territorios fuera de Italia: Sicilia, Córcega y Cerdeña, a los que denominó provinciae, o provincias. Las provincias eran gobernadas por funcionarios especiales, propretores y procónsules, que jercían el cargo tras su mandato como magistrados de Roma.
CABEZA DEL IMPERIO:
Después de la segunda guerra púnica, Roma se anexiona amplios territorios den Hispania. Luego vendrán las conquistas deGrecia y Macedonia, norte de África, estados helenísticos de oriente, Iliria, la Galia, Egipto..., un dominio que abarca casi todo el mundo conocido. Sin embargo, la República mantiene la estructura de gobierno centralizada de una ciudad-Estado. Las zonas conquistadas se administran en última instancia desde Roma, que envía magistrados para su gobierno y ejército para su planificación. Incluso con la llegada del Imperio, la desaparición del sistema oligárquico y la división en provincias senatoriales e imperiales (administradas por los miembros del Senado y el emperador respectivamente) Roma sigue siendo urbs por excelencia, el centro de todas las decisiones.
Sólo tras la crisis del siglo III d.C. Roma dejará de ser la cabeza del Imperio, que ahora se encontrará donde el emperador decida fijar su residencia.
5.2. EL EJÉRCITO ROMANO:
El ejército fue un factor determinante en la expansión de Roma. Durante la monarquía estaba compuesto por ciudadanos libres que dejaban sus ocupaciones para ir a la guerra; el armamento del que disponían era el que podían costearse, por lo que estaban excluidos los más pobres.
El ejército ciudadano se reveló insuficiente cuando llegaron las grandes conquistas de finales de la República. Por esta razón, se empezó a aceptar a ciudadanos pobres a cambio de una paga y parte del botín. Con esta nueva modalidad se contaba con un ejército profesional, pero bajo el riesgo de que las tropas pudieran ser más fieles al general que les pagaba que al Estado.
En el Imperio se incorporaron a este ejército profesional ciudadanos de las provincias y, posteriormente, se enroló también a bárbaros, que hacia finales del Imperio consituian el contingente más numeroso.
La disciplina y las tácticas de las legiones romanas convirtieron a estas últimas en una fuerza casi invencible. Las armas y el equipo de los soldados fueron haciéndose cada vez más sofisticados. Sin embargo, al final del imperio la falta de recursos afectó también al ejército, que contó con menos efectivos y equipos de peor de calidad
5.3. LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Y URBANISMO
5.3.1. LAS CALZADAS ROMANAS: EJE PRINCIPAL DE VERTEBRACIÓN DEL IMPERIO
En el Imperio romano, miles y
miles de kilómetros de calzadas comunicaban con rapidez cualquier lugar
considerado de interés por la administración. Estas vías permitían a los
ejércitos desplazarse velozmente cuando era necesario, pero también hacían
posible en el día a día que por ella circularan los ciajeros y todo el tráfico
comercial de las provincias. El “kilómetro cero” se encontraba en Roma y
constituía el centro de la red de comunicaciones.
TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A ROMA:
El proceso de romanización habría
sido imposible sin una buena red viaria entre los distintos puntos del Imperio.
Una vez construidas, las calzadas adquirieron también importancia económica,
pues, al unir distintas provincias, facilitaban el comercio y las
comunicaciones.
Además, el emperador Augusto
estableció un servicio postal de gran eficacia: un mensajero solía recorrer
unos 80 kilómetros al día, así que una carta podía ir de Emérita Augusta a
Astúrica Augusta en seis jornadas. Los mensajes urgentes se mandaban con
relevos a caballo que hacían más de 300 kilómetros en un día y una noche: una
orden podía llegar de Roma a Las calzadas no eran todas del mismo tipo. Las
viae podían ser:
- Principales (viae publicae): enlazaban las ciudades principales, estaban a cargo del Estado y en su mayoría tenían un origen militar.
- Secundarias: Comunicaban las poblaciones menos importantes con las ciudades grandes. Podían estar a cargo de la administración munipal o local.
- Pequeños caminos privados: comunicaban las villae de ámbito rural. Estaban a cargo de los dueños de las villas, los domini.
LA CONSTRUCCIÓN DE CALZADAS:
La construcción de calzadas era cometido de las legiones, con ayuda de las poblaciones locales. Las calzadas tenían entre cuatro y cinco metros de ancho, lo que permitía que dos legiones pudieran circular a la vez en sentidos opuestos.
Vitrubio, ingeniero romano cuya obra conservamos, explica, cómo se construían. Aunque a veces el terreno obligaba a dar rodeos, siempre se intentaba que el recorrido fuera lo más recto posible, para lo que se construían puentes o terraplenes y se excavaban las laderas de las elevaciones hasta conseguir que la inclinación fuese la correcta. Es sorprendente la exactitud con la que los ingenieros trazaban las viae, ya que en su ñepoca no tenían mapas fiables a escala, brújulas o instrumentos precisos para mediciones topográficas.
El primer paso en la construcción de las viae era cavar una zanja profunda, sobre la que se distribuían varias capas de diferentes materiales:
- Statumen: compuesta por grandes bloques de piedra que constituían una base sólida.
- Rudus: Formada por capas de guijarros
- Nucleus: Hecha de arcilla y piedra machacada, sólida y flexible al mismo tiempo.
- Sumus crustae: El pavimentum o las losas de la superficie
Los deplazamientos de largo recorrido se realizaban a caballo y en carruaje. En general se trataba de vehículos poco sofisticados, con los que los viajes se hacían pesados y lentos; era imprescindible realizar paradas a cambiar las monturas. Había bastantes puestos de descanso a los lados del camino, normalmente separados por una distancia de 20.000 pasos (unos 30 kilómetros). Eran de dos tipos:
- Mulationes: pequeñas y simples. Los viajeros podían comer, descansar un poco y cambiar los caballos. Los clientes más habituales eran los oficiales del servicio postal.
- Mansiones: Más grandes y con más instalaciones, en ellas se alojaban los oficiales del ejército, los funcionarios más importantes y personas de alto rango. Además de prestar los servicios de las mutationes, en las mansiones era posible pasar la noche con comodidad. Solían estar en los cruces de las vías principales.
En las viae había unas señales, los miliarii, que indicaban cada milla (1481 metros). Solían tener una inscripción con el nombre de quien había pagado au construcción o la reparación del camino.
5.4. LAS INFRAESTRUCTURAS Y LA ECONOMÍA
5.5. LA VIVIENDA ROMANA:
En el territorio romano existían tres tipos característicos de vivienda: la domus, la villa, y la ínsula. Las dos primeras se podían encontrar tanto en la ciudad como en el campo, con algunas particularidades:
LA DOMUS:
Era una vivienda unifamiliar, de una sola planta si estaba en el campo, solía ser de dos, si estaba en la ciudad. Estaba construida alrededor de un patio central llamado atrium, por el que entraba la luz. A ese patio daban todas las habitaciones de la casa: los cubicula o dormitorios, el comedor, la cocina y el lararium, hornacina en la que se colocaban los dioses domésticos o lares.
Al atrium se accedía a través del vestibulum, semejante a nuestro recibidor. En el centro del atrio había una especie de estanque, el impluvuim, donde se recogía el agua de la lluvia que caía a través de una abertura en el techo, el compluvium.
Las domus de las ciudades podían tener, además, locales comerciales abiertos a la calle, llamados tabernae.
LA VILLA:
Eran una vivienda de lujo que contaba con dos partes. Una que daba a la calle, con estructura similar a la de la domus, en las que se situaba el tablinum o despacho, los almacenes y despensas, y otra interior, similar a las casa griegas, con un jardín interior llamado peristylum, al que daban las habitaciones, el comedor y las salas donde se recibía a los invitados. Esta parte de la casa era muy lujosa y solía tener un sistema de calefacción y termas.
Las que estaban situadas en el campo solían formar parte de una explotación agraria, por lo que tenían infraestructuras y dependencias para animales, aperos y cosechas.
LAS INSULAE:
Las viviendas más características de las grandes ciudades (donde, como en las urbes actuales, escaseaba el espacio edificable) eran bloques de pisos que ocupaban una manzana, a menurdo con un patio interior. En ellas vivían las clases populares, en habitaciones muy pequeñas y sin ningún tipo de comodidades; la fuente de agua y las letrinas, si las había, eran comunes y estaban fuera de las viviendas.
Las insulae ("islas", por estar rodeadas de calles) suponían un buen negocio para los especuladores que se enriquecían con su construcción y con los alquileres. Edificadas con materiales de mala calidad, no eran infrecuentes los incendios y los derrumbamientos. En la planta baja se ubicaban los negocios y viviendas de los artesanos. algunas insulae llegaron a tener seis plantas.
5.5.1.: LA RURALIZACIÓN DEL MUNDO ROMANO:
Los romanos fomentaros la fundación de ciudades en sus provincias, ya que desde ellas se organizaba administrativa y políticamente el territorio. Además, las ciudades fueron esenciales para su sistema económico, puesto que hacían la función de centros de intercambio comercial, tanto para la producción local como para los bienes de importación.
Sin embargo, hacia el siglo III d.C. se inició un proceso de ruralización que se extendió progresivamente hasta la caída del Imperio romano, la inestabilidad política (provocada por los levantamientos militares y la rápida sustitución de emperadores, la dificultad del poder central para gestionar un imperio demasiado vasto, y la crisis económica, entre otros factores) contribuyó a debilitar los vínculos de las provincias con Roma y el comercio fue dejando paso a la autarquía, por lo que las ciudades perdieron relevancia como centros económicos y administrativos.
LAS VILLAS RÚSTICAS:
Las villas rústicas eran casas de campo en un latifundio dedicado a la explotación agrícola. Al principio, el propietario solo pasaba en la villa el tiempo necesario para supervisar la marcha de la propiedad. Normalmente era el villicus, su capataz, el que dirigía el trabajo. Sin embargo, ese tiempo fue haciéndose cada vez mayor y, a partir del siglo III d.C., muchas de estas villas se convirtieron en residencias permanentes. Los propietarios introdujeron en ellas todo lo que pudiera hacer su vida más confortable, imitando las lujosas domus urbanas. Este doble carácter de explotación agrícola y residencia de descanso y ocio (y, posteriormente, residencia habitual) se refleja en la construcción, con tres áreas bien diferenciadas:
- la pars rústica, con las instalaciones vinculadas a la explotación económica (almacenes, silos, talleres. cuadras...), que normalmente albergaban las habitaciones de los trabajadores.
- La pars urbana o zona residencial, donde habitan los propietarios y sus esclavos domésticos, que solía contar con instalaciones más ricas: pavimentos de mosaico, pinturas, termas, calefacción y agua corriente. Estaba organizada en torno a un patio central ajardinado y rodeado de columnas. En las villas más lujosas podía haber más de un jardín
- El fundus, amplio terreno trabajado por esclavos, que normalmente vivían en pequeñas edificaciones junto a la tierra de labor.
A diferencia de las poblaciones, las villas rústicas eran autónomas económicamente, es decir, producían todo lo que necesitaban. Para ello, contaban, además, con instalaciones como forja, carpintería o alfarería, necesarias para la fabricación y el mantenimiento del utillaje del laboreo, y el transporte y la producción
5.6. LA FAMILIA ROMANA
En Roma la familia la formaban todas las personas que estaban sometidas a la autoridad del "pater familias", el jefe de la casa. La componían no solo la esposa, los hijos y sus esposas y descendientes, sino también todos sus esclavos. Solo un varón y ciudadano romano de pleno derecho podía disfrutar del estatus del pater familias.
Era una institución de carácter civil y religioso. El pater familias actuaba como sacerdote en la celebración de los ritos familiares y tenía la responsabilidad de conservarlos y transmitirlos a sus descendientes. Ejercía u poder ilimitado sobre todos los miembros de la familia.
Son embargo, la estructura familiar fue cambiando con el tiempo y esa autoridad abosulta solo se mantuvo hasta finales de la República, época en que la esposa fue adquiriendo derechos sobre sus hijos y su patrimonio.
PATRIA POTESTAS:
La autoridad del pater familias recibía el nombre de patria potestas. La ejercía sobre la esposa, los hijos y todos los miembros de la familia, comprendidos los esclavos, y le concedía, incluso, derecho absoluto sobre sus vidas. El pater familias era, además, el único dueño del patrimonio familiar.
Con el tiempo la patria potestas se fue debilitando y, durante el Imperio, el derecho del pater familias sobre la vida de los miembros de su casa quedó reducido a la potestad de aceptar o rechazar a los hijos recién nacidos. tras el parto, el recién nacido era depositado a los pies del padre, que podía levantarlo en brazos, manifestando con este gesto que lo aceptaba, o dejarlo en el suelo, lo que indicaba que lo rechaba. Este derecho desapareció también con la llegada del cristianismo.
EL MATRIMONIO:
Durante la República existieron dos tipos de matrimonio: cun manu, en el que la mujer asumía el culto de la familia de su marido y la autoridad de este, y sine manu, cuando permanecía bajo la autoridad de su padre, conservando el culto de su familia. Pero durante el Imperio, el matrimonio cum manu desapareció y se mantuvo la otra modalidad, que daba a la mujer más libertad, sobre todo en el aspecto económico, ya que podía disponer de sus bienes.
El divorcio estaba permitido en los primeros tiempos de la República, pero no era muy frecuente. Sin embargo, en el Imperio se generalizó hasta el punto de que Augusto tuvo que promulgar leyes para restringirlo.
5.7. LA MUJER ROMANA.
5.8. LA EDUCACIÓN EN ROMA: EL DESARROLLO Y LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
Durante la Monarquía y los primeros años de la república no existieron escuelas en Roma. Los niños aprendían en casa, primero dirigidos por la madre y los hijos varones, después por el padre. A finales de la República surgieron las primeras escuelas llamadas ludus. Durante el Imperio, los ludi se extendieron por las provincias.
La escuela como otras actividades públicas, se regía por el calendario religioso. Al igual que ocurría en Grecia, los hijos de las familias pudientes acudían a la escuela acompañados de un esclavo, el paedagogus.
El sistema educativo contaba con tres niveles, el ludus litterarius, el ludus grammaticus y la escuela de retórica.
LUDUS LITTERARIUS:
La primera etapa era mixta y llegaba hasta los doce años. El maestro o litterator les enseñaba a leer, escribir y contar.
La metodología se basaba principalmente en la repetición. Utilizaban como libro de texto la Ley de las XII Tablas. Para contar se servían de instrumento llamado abacus.
Las familias ricas no enviaban a sus hijos a esta escuela, sino que buscaban un magister o profesor particular, generalmente griego.
EL LUDDUS GRAMMATICUS:
La segunda etapa abarcaba de los doce a los dieciséis años y la cursaban solo los hijos de las familias pudientes. Los maestros solían ser griegos y enseñaban la lengua, y literatura griegas, además de latín, historia, geografía, física, religión... El método empleado consistía en la lectura en voz alta de un texto, un comentario de para comprensión, una crítica del texto explicando sus errores cometidos y un juicio sobre la obra.
LA ESCUELA DE RETÓRICA:
Asistían los varones que querían prepararse para la vida pública. Comprendía desde los dieciséis a los dieciocho años. En esta escuela se aprendía oratoria, es decir, el arte de hablar en público. También se estudiaba la retórica griega, los tipos de discursos y sus partes, además de folosofía y derecho.
Los alumnos se formaban mediante dos tipos de ejercicios:
- La suasoriae, discursos argumentativos a favor o en contra de un personaje histórico o mitológico
- Las controversiae, debates en los que se defendían tesis opuestas sobre un caso inventado.
Los alumnos que querían ampliar su instrucción acudían a prestigiosas escuelas griegas situadas en ciudades como Atenas o Alejandría.
5.9. ROMA Y LA ORATORIA
Puede decirse que la oratoria romana nació con el paso de la monarquía al sistema republicano, que, sin ser una democracia, promovía, no obstante, una mayor participación de los ciudadanos en la vida pública. No solo los patricios defendían con la palabra sus puntos de vista ante sus iguales en el Senado, sino que éstos y los magistrados habían de atraerse al auditorio en los Comicios, las asambleas del pueblo romano. Asimismo, abogados y acusadores debían saber construir sus discursos so querían ganar los casos.
LOS INICIOS DEL "ARTE DEL BIEN HABLAR":
El primer discurso atestiguado en Roma fue pronunciado por Apio Claudio el Ciego a principios del siglo III a.C. en el que abogaba por continuar la guerra contra Pirro. No obstante, el verdadero desarrollo de la oratoria comenzaría en la época de las Guerras Púnicas, paralelamente a la gran expansión territorial de Roma. La gestión del estado se hace más compleja y surgen distintas facciones que precisan de políticos hábiles, pero también persuasivos. Asimismo, aumentan los episodios de corrupción y, por tanto, los juicios.
En los primeros tiempos, la oratoria se apoyaba en la capacidad natural del orador para conmover e improvisar, pero la progresiva helenización de la sociedad romana en el siglo II a.C: familiarizó a los oradores con la retórica griega, que empieza a ser considerada un género literario con técnicas que se pueden aprender, y que debe ser fijado por escrito.
A mediados del siglo II a.C., una gran cantidad de rétores griegos acuden a Roma, donde sus enseñanza podían ser realmente útiles. Con el fin de la democracia y de la participación ciudadana en la vida pública, la retórica en Grecia había entrado en decadencia, pero en la pujante República romana, saber hablar en público era imprescindible para aquel que quisiera prosperar en la vida política y en los tribunales. El estudio de la oratoria se convierte, pues, en uno de los pilares indispensables de la educación de los jóvenes patricios.
SUASORIAE Y CONTROVERSIAE:
Incluso cuando la oratoria dejó de contar en política, todavía seguía siendo importante en la educación, y en las escuelas se realizaban pruebas consideradas fundamentales.
- las suasoriae eran ejercicios para los principiantes en los que se componían discursos defendiendo la conducta o actuación de un personaje histórico.
- Las controversiae eran ejercicios más avanzados, en los que se planteaba un caso judicial ficticio y se debía argumentar con conocimientos jurídicos a favor de una de las partes.
LA ORATORIA EN LA REPÚBLICA:
La influencia de Grecia sobre Roma se extendió en todos los ámbitos de cultura y la sociedad romanas, y la oratoria no fue ajena a ese influjo. La familia de los Escipiones lideraba en Roma la facción más cercana a los presupuestos griegos, mientras que Catón el Censor (234 - 149 A.C) asumió la defensa del carácter y las costumbres tradicionales romanas. Catón fue el último orador puramente romano: sus discursos se distinguían por la sencillez y la honestidad y, contrariamente a los sofistas griegos, concebía la elocuencia al servicio de la verdad y la moral, por lo que recelaba de todo artificio. Su técnica se resume en su frase "Rem tene, verba sequentur" ("Domina el tema y las palabras vendrán a continuación").
A finales del siglo II a.C, sobresalieron los hermanos Graco, quienes, como tribunos de la plebe, promovieron una reforma agraria para reducir las desigualdades. A sus partidiarios, llamados populares, se opusieron los optimates, la facción aristocrática del Senado, que frustraron la iniciativa y dieron muerte a los hermanos. Los Graco fueron grandes oradores formados en la retórica griega, aunque representaban distintas escuelas o modos: el mayor, Tiberio Sempronio Graco, se caracterizó por su sobriedad, mientras que su hermano Cayo era un orador vehemente y de estilo más sofisticado.
FINALES DE LA REPÚBLICA:
La República hizo posible el nacimiento de la oratoria en Roma, pero paradójicamente, su apogeo coincidió con el final de esa etapa histórica. En una época marcada por la crisis de las instituciones republicanas y por las guerras civiles, se disputaron el poder poderosas personalidades, entre cutas habilidades no podía faltar la de ser oradores brillantes, capaces de arrastrar a sus partidarios con la palabra.
En el siglo I a.C., la oratoria romana llegó a su madurez con figuras como las de Hortensio, Julio César y, sobre todo, Cicerón, quien aportó los grandes estudios teóricos sobre esta disciplina y fijó si nomenclatura latina. Las tres personificaron distintos modelos de elocuencia, correspondientes a las diferentes escuelas de retórica del momento.
Desde el siglo IIa.C. era común que los hijos de las familias principales viajaran a Grecia a completar su instrucción, de la que formaba parte la oratoria. La escuela aticista, al modo del logógrafo griego Lisias, enseñaba un estilo sobrio y conciso, sin grandes artificios no innovaciones lingüísticas, en el que se valoraba la naturalidad y la secuencia lógica de los argumentos. Julio César, muy alabado como orador por su enemigo político Cicerón, se encuadra en esta tendencia. La escuela asianista se caracterizaba por un estilo exuberante y recargado, lleno de figuras retóricas y neologismos, en el que los argumentos se estructuran de forma más imaginativa que lógica; Hortensio, rival de Cicerón en el foro, fue seguidor de esta escuela. Por último, la escuela rodia participaba de la ampulosidad y brillantez asianista, pero matizada por el equilibrio y el buen gusto. Cicerón es su máximo representante.
LA ORATORIA EN EL IMPERIO:
Durante el Imperio, al desaparecer la actividad política libre, la oratoria se reduce al terreno judicial. todavía se enseña en las escuelas como parte dela educación de las élites romanas, pero su utilidad fuera de los litigios ya es únicamente pedagógica: se ensayan discursos sobre casos teóricos, se escriben tratados de retórica, como los de Séneca el Viejo, Quintiliano, y Tácito en el siglo I d.C., pero en política ya solo hay lugar para la exaltación al emperador, plasmada en discursos de alabanza llamados panegíricos. En ellos, personajes como Plinio el Joven (II d.C.) o Aurelio Simaco (IV d.C.) dedican lisonjas a Trajano y Valentino, respectivamente.
Hacia el final del Imperio romano la oratoria vuelve a brillar, aunque de un modo muy distinto, en el ámbito eclesiástico cristiano. Sin embargo, ya no se trata de discursos, sino de sermones en los que sobresalieron algunos padres de la Iglesia como san Ambrosio o san Agustín.
TIPOS DE ORATORIA:
En la oratoria romana se desarrolla la misma tipología que en la griega: forense o judicial (genus judiciale), política (genus deliberativum) y la oratoria de exhibición (genus demonstritivum)
Sin embargo, dentro de la oratoria forense, y a diferencia de los procedimientos judiciales griegos, en Roma sí existía la figura del abogado como profesional del derecho que representaba a un ciudadano, así como la figura del juez, que era un magistrado, el pretor, que se encargaba de elegir a un jurado de entre los órdenes ecuestre y senatorial. Al igual que en las polis griegas, los juicios solían desarrollarse en público, por lo que constituían un gran espectáculo, y tanto el abogado defensor como el demandante procuraban impresionar a la plebe presente, que era un elemento más de presión en el juicio. Pero los oradores debían convencer a juez y jurado con su dominio del derecho.
La oratoria política fue importante durante la República, ya que tanto en el Senado como en los Comicios se tomaban decisiones y se promulgaban edictos y leyes, y un buen discurso podía hacer inclinarse la mayoría por una iniciativa u otra.
La oratoria romana de exhibición era parecida a la griega; utilizaba frecuentemente ornamentos y figuras retóricas y se cultivaba sobre todo en los discursos funerarios, como el pronunciado por Marco Antonio a la muerte de César.
DESARROLLO Y PARTES DEL DISCURSO:
Equivalentes a los de la oratoria griega, los pasos de quebía seguir el orador eran: "inventio" (elección de los elementos del discurso), "dispositio" (orden de éstos), "elocutio" (el estilo), "memoria" (memorización), y "pronuntiatio" (declamación).
Las partes del discurso son: "exordium" (introducción), "narratio" (exposición de los hechos), "argumentatio" (los argumentos), y "peroratio" (conclusión).
5.10. EL DERECHO ROMANO
Al igual que en otros aspectos, se presume que las leyes griegas influyeron de alguna manera en las romanas. De hecho, la tradición sostenía que los romanos habían acudido a Atenas en busca de inspiración para redactar las Leyes de las XII Tablas, el primer corpus legal escrito de Roma. Sin embargo, el derecho en los ámbitos griego y romano tuvo una concepción y una aplicación muy diferentes.
EL DERECHO GRIEGO:
El derecho en Grecia adolecía de la misma falta de unidad que su territorio. Coexistían numerosas polis y otros estados independientes, como el reino de Macedonia, cada uno con sus sistema legal específico.
A esta circunstancia se sumaba que, en la cultura griega, subyacía la convicción de que los jueces debían dictar las sentencias de acuerdo con un "ideal de justicia", sin demasiada sujeción a una norma estricta. Más que una cuestión práctica con implicaciones concretas y materiales, como lo sería en Roma, se trataba de una noción abstracta que entraba en el terreno de la filosofía. Esto explica que los griegos nunca tuvieran una disciplina específica para las cuestiones legales y jurídicas, como el derecho romano, y que las aportaciones de la cultura griega en este campo tuviesen más que ver con los distintos sistemas políticos (oligarquía, monarquía, tiranía, democracia) o con reflexiones éticas.
Por otro lado, a menudo se juzgaban cuestiones sobre las que no había leyes escritas, sino que se aplicaba la costumbre o el criterio de los jueces. Esta indefinición tenía su reflejo en el funcionamiento procesal, ya que, por ejemplo, no solía haber penas estipuladas por ley, sino que estas eran propuestas por las partes y votadas después del veredicto por los jueces-jurados, que decidían de modo asambleario.
Esto explica que se conserve poca documentación sobre el derecho griego y que lo que se conoce provenga sobre todo de fuentes no estrictamente jurídicas, sino relacionadas con la oratoria, la filosofía y la literatura. Una excepción la constituyen las "Leyes de Gortina", una codificación legal de esa ciudad cretense que se ha conservado en una gran inscripción en piedra.
EL DERECHO ROMANO:
Las leyes de los países occidentales contemporáneos derivan en gran medida del derecho romano considerado un modelo de minuciosidad y construcción lógica en el que cada norma o ley adquiere validez no solo por sí misma, sino en relación con las demás. Al contrario que los griegos, los romanos evitaron los aspectos abstractos o subjetivos y se esforzaron por crear un cuerpo legal coherente y exhaustivo que permitiera regular las relaciones de los ciudadanos entre sí y con las instituciones.
Muchos conceptos actuales nos han llegado asimismo a través del derecho romano. Es el caso, por ejemplo, de la separación entre los ámbitos legal y religioso. Para los romanos la palabra "fas" designaba aquello que era moralmente correcto según los dioses, por oposición a "nefas" (de donde deriva nuestro adjetivo nefasto), mientras que "ius" designaba el derecho, aquello que era jurídicamente correcto según las leyes emanadas del pueblo: la aprobación de una ley requería su votación en los Comicios. A estas leyes se sumaban los plebiscitos (también votados por el pueblo, pero a instancias de un tribuno de la plebe, mientras que las leyes eran propuestas por los cónsules), los senadoconsultos, los edictos de los magistrados y las resoluciones judiciales anteriores, la "iuris prudentia" (de donde viene jusrisprudencia). Del término ius (derecho) derivan la "iniuria" (aquello que va contra el ius (injuria)m y la "iustitia" (justicia), que no es un concepto religioso, sino humano, aunque luego sea elevada a la categoría de diosa.
REPRESENTACIÓN DE LA IUSTITIA COMO FIGURA DIVINA:
En principio, el derecho romano estaba concebido para velar por los derechos de los ciudadanos individuales y regulaba tanto la vida privada como la pública. En la esfera privada, un ciudadano tenía derecho a contraer matrimonio legar, a poseer, comprar y vender bienes, y a hacer testamento o ser beneficiario de él. En la pública, tenía derecho a votar en los Comicios, a poder ser elegido para las magistraturas (incluidos los diversos sacerdocios) y a apelar a la asamblea del pueblo en contra de la sentencia de un magistrado. Las mujeres libres romanas eran ciudadanas, pero no podían votar ni ser elegidas para cargos públicos. Con todo, su situación era mejor que en la sociedad griega, en la que prácticamente carecían de derechos legales.
El derecho romano estaba dividido en distintos ámbitos, ya que se ocupaba de todos los aspectos de l sociedad; el "ius publicum" tenía que ver con el gobierno del Estado y la organización de las magistraturas, el "ius privatum" regulaba las relaciones entre particulares, y se subdividía en otras categorías, como "ius civile", que se encargaba de las relaciones entre los ciudadanos romanos, y el "ius gentium", que hacía lo proipio con personas sin la ciudadanía romana.
Hoy en día conservamos muchas fuentes escritas del derecho romano, la más importante de las cuales es el monumental "Corpus Iuris Civilis", recopilación de todo el derecho romano ordenada por el emperador del Imperio Romano de Oriente, Justiniano, en el siglo VI d.C.
5.11. LOS ORADORES ROMANOS DE HISPANIA
Hispania fue una provincia que se romanizó muy pronto y proporcionó a Roma ilustres ciudadanos en todos los ámbitos: escritores,militares, emperadores... y también, por supuesto, oradores.
MARCO PORCIO LATRÓN:
Marco Porcio Latrón nació en Corduba o en Tarraco, no se sabe con certeza, en el año 58 a.C.. y murió en el 4 a.C. Llegó a Roma muy joven, donde abrió una escuela de retórica y de declamación a la que acudieron personajes tan importantes como el poeta Ovídio.
Latrón fue muy admirado por sus contemporáneos a causa de su gran capacidad de improvisación y su gran entrega en el trabajo. Su estilo era vehemente, pero sobrio y directo. Excelente profesor, era muy apreciado por sus alumnos, que llegaban a imitarle incluso en su aspecto físico. Su fama se mantuvo intacta durante décadas después de su muerte, por lo que conservamos algunos fragmentos de sus obras y noticias sobre su vida en escritos de oradores posteriores como Séneca y Plinio.
MARCO ANNEO SÉNECA O SÉNECA EL VIEJO:
Marco Anneo séneca nació en Córduba en el año 54 a.C. y tuvo una larga vida; murió de en el 39 d.C. De joven estuvo en Roma formándose en la abogacía, donde tuvo ocasión de escuchar a muchos retores y oradores. Su preferido fue Cicerón, que practicaba una oratoria brillante y abundante en recursos retóricos, pero no tan ampulosa y efectista como la que estaba de moda en esos tiempos.
Durante la guerra civil entre Pompeyo y César retornó a Corduba y más tarde volvió a Roma, donde desarrolló una extensa carrera como abogado. Fruto de su experiencia, escribió un libro de casos legales imaginarios, las controversiae, en el que se ofrecían distintos puntos de vista para cada caso y un inventario de recursos para persuadir y conmover al auditorio. También escribió un libro de Suasoriae, ejercicios de oratoria en los que se analizaban las razones para actuar de una forma u otra ante una situación. Considerado por sus comtemporáneos una eminencia en su campo, su obra fue de gran importancia en la oratoria legal romana.
LUCIO ANNEO SÉNECA O SÉNECA EL JOVEN:
Tradicionalmente, se supone que nació en Corduba en torno al año 4 a.C., aunque no hay prueba documental de ello. Se suicidó en el año 65 d.C., acatando la sentencia del emperador tras saberse sospechoso de participar en la conspiración contra Nerón.
Hijo de Séneca el Viejo, siendo muy joven se trasladó a Roma, donde aprendió retórica del filósofo Atalo, quien también le introdujo en la corriente filosófica del estoicismo. Posteriormente estudió en Alejandría y Atenas, donde entró en contacto con el mundo de la administración, las finanzas y la ciencia, de modo que su formación abarcaba múltiples disciplinas, a diferencia de su padre.
Cuando unos años después volvió a Roma, comenzó el cursus honurum, la cerrera de las magistraturas, y con el tiempo se convirtió en un orador y senador muy respetado, de gran influencia política. Esta circunstancia le granjeó admiradores, pero también enemigos, razón por la cual estuvo desterrado de Roma en dos ocasiones. En su madurez fue tutor, primero, y consejero, después, del emperador Nerón, quien finalmente se cansó de los intentos de su viejo maestro por mantenerlo dentro de los límites de la moral y de la ética. Durante los años que gozó de influencia sobre el joven nerón, Séneca gobernó en la práctica el Imperio.
No conservamos ninguna obra de retórica ni discursos de Séneca., quien , sin embargo, debe su prestigio, desde la Edad Media y el Renacimiento hasta la actualidad, a la actualidad, a su condición de filósofo estoico, plasmada en sus Diálogos. Lucio Anneo Séneca destacó también como autor de nueve tragedias, entre las que se destacan Medea, Fedra, Edipo y Agamenón, y de obras morales y científicas.
MARCO FABIO QUINTILIANO:
Nació en calagurris (Calahorra) en el año 35 d.C. y murió enRoma en el 95 d.C. Se formó en esta ciudad, donde su padre ejercía como abogado, y aprendió elocuencia con el maestro Domicio Afer. Volvió durante unos años a Hispania para ejercer como abogado y profesor de retórica, pero posteriormente regresó a Roma y allí desarrolló una brillante y lucrativa carrera como abogado y profesor de oratoria, llegando, incluso, a ejercer de maestro de los hijos de la familia imperial. Entre sus alumnos se contaban escritores como Plinio el joven y, probablemente, Tñacito. Fue considerado el mejro profesor de retórica de la Antigüedad y se le nombró oficialmente maestro de esta disciplina con u sueldo público. En sus últimos años se retiró para dedicarse a escribir.
Su gran obra, la Insitutio oratoria, en doce libros, es el tratado de retórica más completo de mundo antiguo y, prácticamente, una enciclopedia en este campo. Contrario a los excesos de la oratoria retoricista, en su obra propone como modelo a Cicerón, además de plantear una serie de procedimientos pedagógicos que sorprenden por su modernidad. Quintiliano sostiene que la formación de un orador ha de ser amplia, abarcando distintos campos, no solo retórica, y que tiene que empezar ya en la infancia, sin castigos corporales. Asimismo, el profesor debe graduar el nivel de dificultad de los ejercicios, que han de basarse en situaciones reales, contrariamente a lo que era común en la época.
Quintiliano pensaba que el orador había de ser una persona honesta, ya que la elocuencia sin ética podía ser un instrumento peligroso. Culpaba de la decadencia de la oratoria a la corrupción de las costumbres, probablemente porque no se atrevió a manifestar que la verdadera causa era la falta de libertad política.
5.12. EL TRABAJO Y EL OCIO. EL OCIO Y LOS ESPECTÁCULOS: PAN Y CIRCO
PAN Y CIRCO:
Los ludi, espectáculos que se celebraban en el circo y el anfiteatro, llenaban buena parte del ocio de los romanos. alcanzaron su momento de esplendor durante el Imperio, aunque se remontaban, según la tradición, a la época de Rómulo.
Al principio estuvieron relacionados con ceremonias religiosas, pero ya durante la República políticos y gobernantes los organizaban como entretenimiento, pues, junto con el reparto de alimentos, servían para ganarse el favor del pueblo.
LAS CARRERAS DEL CIRCO:
Eran el espectáculo preferido de los romanos. la competición consistía en dar siete vueltas alrededor de la "spina", un muro que dividía longitudinalmente la pista del circo, en un carro tirado por dos caballos (biga) o por cuatro (cuadriga). Ganaba el que atravesaba primero la línea de meta tras completar las vueltas.
Los conductores o "aurigas" corrían por su equipo, identificados con cintas de colores. Tradicionalmente hubo cuatro equipos: rojo, blanco, azul y verde. El público apostaba por su equipo y lo animaba con el mismo entusiasmo que hoy se reserva al fútbol y otros deportes de masas.
LOS COMBATES DE GLADIADORES:
Tenían su origen en la antigua tradición etrusca de celebrar combates en honor de un difunto en sus honras fúnebres. Este carácter ritual subsistía en la ceremonia del espectáculo; los combatientes, antes de comenzar, formaban ante la tribuna del emperador y le saludaban con la frase: "Ave Caesar, morituri te salutant", "César, los que van a morir te saludan".
Había diferentes clases de gladiadores (de gladium, espada) según las armas que usaban: el retiarius peleaba con una red, un tridente y un puñal; el sector, con casco, escudo, y espada; los mirmillones, samnitas, galos y tracios (ataviados como los pueblos que representaban), con casco, coraza, escudo, espada y puñal; los essedarii, montados en carros conducidos por aurigas, y los equites, a caballo y armados con lanza, casco y escudo.
El público agitaba pañuelos y gritaba mitte para solicitar que se perdonase la vida a un vencido. Pero si era condenado, la persona que presidía el espectáculo dirigía el pulgar al suelo. Al vencedor se le premiaba con una palma.
Además de combates de gladiadores, en el anfiteatro se celebraban luchas y cacerías en las que intervenían animales (venationes), así como ejecuciones, batallas navales (naumaquia) y representaciones de mitos griegos.
5.13. LA RELIGIÓN ROMANA: LAS DIVINIDADES Y EL CALENDARIO: ORGANIZACIÓN DEL DÍA, LA SEMANA Y EL AÑO.
5.14. NUEVOS DIOSES Y NUEVOS CULTOS
5.15. EL ARTE DE LA ADIVINACIÓN
5.16. LA MUERTE Y EL MAS ALLÁ.
5.17. ROMA EN HISPANIA:
Durante el Imperio Romano la sociedad hispana estaba dividida en dos grupos: los honestiores, ricos y poderosos, y los humiliores, la población pobre.
Los primeros, la élite urbana, ostentaban el poder político y la riqueza. Esta situación dominante se transmitía por herencia y se basaba en al posesión de tierra, que, tras la conquista romana, había pasado a manos del Estado (el ager publicus). Los senadores romanos y la aristocracia local se habían apoderado de grandes extensiones (latifundios).
Los humiliores eran la población sometida, formada por esclavos, libertos, hombres libres empobrecidos y, a partir del siglo IV, también por los colonos, arrendatarios de una pequeña parcela de tierra a cambio de vinculación vitalicia y hereditaria al dueño.
Un tercer grupo lo consituían los pequeños propietarios libres que habían heredado terreno suficiente para garantizar su subsistencia o lo habían obtenido como pago tras veinticinco años de servicio en el ejército.
LA ECONOMÍA:
La agricultura era el sector más importante de la economía hispana. Se cultivaba fundamentalmente cereal, vid y olivo, muy valorado este último por su altísima calidad. Los romanos introdujeron técnicas agrícolas que pervivieron hasta mediados del siglo XX; los animales de tiro, el regadío y el barbecho, el uso del arado, la parcelación regular de la tierra y los molinos.
la minería sufrió un importante desarrollo encaminado a aumentar la producción. Los yacimientos eran propiedad del Estado y se explotaban con mano de obra esclava. Los minerales más deseados eran la plata y el plomo de Sierra Morena, el cobre del sur de Andalucía y de Asturias, el mercurio de Almadén, el oro del noroeste (Galicia y León) y el estaño de Galicia.
El comercio floreció, unido al desarrollo de las ciudades y las vías de comunicación. El uso del denario como moneda internacional facilito las transacciones comerciales. como en otras partes del imperio, en hispania se fomentó la exportación de materias primas y la importación de productos manufacturados. por otra parte, Hispania, destacó en la producción y exportación de salazones de la Bética y, sobre todo, de garum, una salsa de pescado enormemente apreciada por los romanos.
RUINA MONTIUM:
Los romanos emplearon un sistema para extraer el oro de las minas de las médulas (León) denominado "ruina montium". Consistía en construir canales para conducir el agua desde los ríos hasta unos depósitos situados en lo alto de las montañas. Cuando éstos se abrían, el agua atravesaba las galerías arrastrando la tierra hasta unos canales de lavado, de donde se sacaba el oro. La erosión producida por el agua en las colinas ha dejado un paisaje característico.
LAS CIUDADES DE HISPANIA:
El modelo de colonización griega en Iberia es enminentemente comercial. En muchos casos, los griegos no funcaron ciudades propiamente dichas, sin que se asentaron en determinados barrios de las ciudades íberas y fenicias ya existentes o crearon nasentamientos comerciales no permanentes, como pudo ser el caso de Hemeroscopeion, Alonis, y Mainake, en el levante u sereste peninsular.
La presencia romana en la Península Ibérica siguió un proceso diferente. Tras la segunda guerra púnica, los romanos ocupan todos los teritorios que habían pertenecido a los cartagineses y avanzan hacia el interior y el norte con el propósito de incorporar nuevas tierras.
COLONIAS GRIEGAS EN IBERIA:
Los griegos tuvieron contacto con la Península Ibñerica en épocas muy tempranas, pero posiblemente la fuerte presencia de fenicios y cartagineses limitara la fundación de colonias. A partir de la segunda mitad del siglo VII a.C., tras la fundación de Massalia en torno al 600 a.C. y la de Emprion (Ampurias) hacia el 575 a.C, la influencia griega aumenta.
(MAPA)
Más que una solución a la superpoblación de las metrópolis, como en la Magna Grecia, el motivo de la presencia griega en Iberia fue el comercio y la adquisición de los metales, abundantes en la Península. Aunque Emporion y Rodhe (la actual Rosas) sí recibieron un fuerte contingente de población tras la expansión persa en Oriente, son los únicos casos de ciudades-Estado griegas permanentes concontinuidad histórica en Iberia.. Cuando el interés de los íberos por los productos griegos disminuyó, solo ellas se mantuvieron como polis.
Sin embargo, la influencia de la cultura griega en la Iberia fue grande, como puede observarse en el arte, especialmente en la escultura: la Dama de Elche, con rasgos faciales de clara reminiscencia griega, es un buen ejemplo. Muy significativa es también la adopción del alfabeto griego jonio por algunos pueblos íberos. El contacto con las formas culturales que luego encontrarám bajo el dominio de Roma, lo que facilitará la romanización.
LAS CIUDADES ROMANAS EN HISPANIA:
Roma establece en Hispania un sistema de relaciones similar al que había desarrollado en Italia: en algunos casos funda colonias de ciudadanos romanos, a menudo veteranos del ejército; en otros concede la ciudadanía romana a determinadas ciudades, por lo que se convierten en municipia; otras obtienen el derecho latino, una especie de ciudadanía restringida; a otras las convierte en aliadas, con un régimen semejante al de los foederati; en otras ciudades exige tributos, y por último, durante un tiempo, a unas pocas las deja libres o inmunes.
Tras la conquista de la totalidad de Hispania, se establece una división en provincias que son adminitradas de modo semejante a las de otros territorios de Estado romano: con magistrados venidos desde Roma durante la República, y con magistrados senatoriales o procuradores y prefectos del emperador durante el Imperio. Los grandes contingentes de población latina que se instalaron en la Península y la administración romana dejaron una importantísima y profunda impronta cultural. Si bien, cuando cae el Imperio romano de Occidente todavía hay zonas de Hispania donde, además del latín, se hablan los antiguos idiomas peninsulaes, con el tiempo solo los idiomas romances y el vasco sobrevivirán. Hispania se convierte así en un baluarte de la romanidad y de ella surgirán emperadores, escritores, filósofos...
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